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Especial multimedia sobre los 10 años del fin del proceso de paz entre el gobierno de Andrés Pastrana y las Farc. Recorrido a través de las voces de los protagonistas que vivieron los diálogos.

Habitantes de Vista Hermosa: entre coca, 'paras', Farc y 'falsos positivos'

Por: NATALIA GÓMEZ - ENVIADA ESPECIAL | 11:40 a.m. | 16 de Febrero del 2012

Jacinto Vanegas puede hacer un corte transversal de la historia de Vista Hermosa. Vivió los años de la bonanza de la droga, la violencia de la guerrilla y los 'capos', la 'calma' del régimen de las Farc durante la distensión, el fracaso de los diálogos, la inquietud de la retoma, las historias de 'falsos positivos' y la inclemencia de la guerra entre 'paras', guerrilla y Ejército.

Seis horas de recorrido separan a Bogotá de este municipio, uno de los cinco de la zona de despeje durante las mesas de negociación en el gobierno del expresidente Pastrana.

Hace diez años, el municipio estaba bajo el mando de 'John 40' y el frente 43 de las Farc, que se disputaba el territorio con el bloque Centauros de las Autodefensas. La región estaba inundada de droga, controlada por Daniel 'el loco' Barrera, narcotraficante que negociaba tanto con 'paras' como con guerrilleros.

De 'John 40' poco se sabe hoy. Se dice que está en una cárcel fariana por despilfarrar el dinero de las Farc en mujeres, caballos, joyas e incluso en la grabación de un disco de música norteña. Y los  herederos de los paramilitares conforman hoy la banda criminal Erpac, que está en proceso de sometimiento a la justicia.

Al municipio llega una carretera en excelentes condiciones interrumpida por la polvareda de las calles sin pavimento dentro del pueblo. En temporada de lluvias el barro es inclemente con los zapatos nuevos y los carros tienen suerte si llegan a alguna de las veredas aledañas sin quedarse enterrados en el lodo, al menos una vez.

El régimen que transformó a Vistahermosa

Esa extensa tierra, que tiene de los mejores suelos del país, no siempre estuvo en manos de la guerra. Ramón Elías Arroyave, de 84 años, es un quindiano de piel terracota a quien nunca le falta el sombrero. Lo conocen como 'el colono de los llanos'. En 1963, después de trabajar en La Guajira y Boyacá, decidió montar una finca en una zona tranquila del Meta donde, un año después y de la mano de su hermano Pedro Nel, fundó Vista Hermosa a la que recuerda como un lugar de campesinos trabajadores.

"Todo se descompuso cuando llegó la tal marihuana. Tuvimos diez años de belleza y a esto se lo comió la violencia". Don Ramón recuerda que en un día de los nueve años que trabajó como sepulturero, enterró a 37 personas que fueron asesinadas: guerrilleros, Ejército y civiles. Todos paraban en el mismo cementerio.

La mayoría recuerda los años del despeje como tiempos de calma relativa. La guerrilla clausuró los prostíbulos, mantuvo limpio el municipio, hijos de campesinos y guerrilleros tenían acceso a los mismos colegios y los ladrones sabían a qué atenerse si los atrapaban en flagrancia. Un régimen estricto, pero inclemente con las faltas.

Los vistahermoseños aún son estigmatizados por haber convivido con las Farc, bajo sus reglas, por casi cuatro años. "Lo único que pedimos los campesinos es que nos miren y no nos confundan con la guerrilla", reclama Ramón.

Para el fundador del pueblo, las cosas mejoraron cuando acabó la zona de despeje y la guerrilla se replegó en el monte. Sin embargo, cuenta también que hace ya cinco años que mandaron a matar a su hermano y su sobrina y que sus muertes continúan en la impunidad. Como diría su compadre Jacinto mientras se señala el cuello, "uno se pone a hablar mucho y le callan la jeta; le pasan un cuchillo por aquí".

La retoma y los años siguientes

Una vez fracasó la mesa de negociación, la guerrilla sembró minas antipersona en los alrededores del pueblo y en todas sus veredas. Varios murieron hasta que después de la retoma militar el Ejército desminó la zona. Ese 20 de febrero los combates duraron unas cuatro horas. Muchos se escondieron en sus casas mientras los bombardeos y las ráfagas de las balas pasaban junto a sus casas.

Cuando todo acabó, alrededor de veinte cadáveres de guerrilleros peregrinaron del parque central al polideportivo en el día de su inauguración, para que los familiares y conocidos hicieran el reconocimiento. "Había un guerrillero de unos catorce años. Un rocket se le llevó una piernita y entre el bolsillo derecho del pantalón, tenía no una granada, sino un juguete y un paquete de galletas", cuenta Napoleón Prado, docente de la Escuela Centauros.

Las historias son múltiples y similares. A María Enith la guerrilla le arrebató a su hija de doce años de sus brazos. Solo la volvió a ver una vez, cuando cumplió 17. Al poco tiempo, las Farc se la entregaron muerta para cumplir el último deseo de la niña agonizante.

Con el fin de los diálogos, vino también la erradicación. "Uno no puede borrar su historia en los cultivos ilícitos. Le trabajamos a la guerrilla porque nos prometió carreteras, incluso les aportábamos dinero", explicó don Jacinto.

Los términos 'erradicación', 'retoma militar' y 'repliegue guerrillero' no significan que los fantasmas hayan desaparecido. Cifras de Verdad Abierta indican que desde el fracaso de los diálogos en 2002, los homicidios en Vista Hermosa se han cuadruplicado, en comparación con los años anteriores, produciendo cerca de quinientas muertes hasta hoy. El municipio tiene también una de las mayores tasas de desplazamiento forzado en el Meta.

"Las cosas no son como dice el Ejército. En la mañana, uno puede encontrar decenas de guerrilleros, en la tarde pueden pasar los señores paramilitares. Pero al otro día aparece la Fuerza Pública". Esas dos palabras, 'Fuerza Pública', también producen temor.

'Cúcuta', como llaman al líder comunitario Reinaldo Carrillo, dice que "como sea, tiene que irse de Santo Domingo", una vereda ubicada a solo 35 kilómetros del casco urbano, a la que se llega por una carretera destapada en tan malas condiciones, que el trayecto tarda cerca de dos horas.

Se quiere ir porque van a instalar una inspección de Policía. "Vamos a quedar en medio del fuego cruzado. A la guerrilla no le importa lanzar un cilindro para ver cuántos policías va a matar. Aquí lo que se necesita es Ejército". El temor también es producto de las últimas quemas de buses de La Macarena, muy cerca de Vista Hermosa, atribuidas a las Farc. Esto, para muchos de los habitantes, es muestra de la debilidad de las autoridades y del fortalecimiento del grupo ilegal.

Los casos de 'falsos positivos' también atemorizan a la población, hechos por los cuales han sido señalados algunos miembros de la Brigada Móvil 12 del Ejército. Según el Banco de Datos de Derechos Humanos y Violencia Política del Cinep, hay más de treinta casos de ejecuciones extrajudiciales en Vista Hermosa.

Ser campesino no es negocio en la guerra

"Aquí no tenemos derecho a la salud. Lo poco que tenía lo gasté en médicos y ya no me queda nada", dice Jacinto a quien su trombosis lo alejó de la intensidad del trabajo de campo.

De los 370 campesinos damnificados por la erradicación, solo 130 recibieron ayuda de los proyectos de Acción Social. Algunos dicen que eso ocurrió porque poderosas familias ganaderas, respaldadas por paramilitares, obtuvieron acceso a esos recursos a pesar de jamás haber trabajado en cultivos ilícitos.

Además, los proyectos productivos han dado pocos frutos, ya que varias de las semillas que les dieron crecerían mejor en clima frío. Los documentos que Jacinto guarda con recelo registran la entrega de insumos para sembrar cebolla larga, berenjenas, albahaca y yerbabuena.

"Aquí lo que necesitamos son proyectos de sostenibilidad. El adulto mayor es ignorado por el Estado", afirma  'Cúcuta'. Su volqueta oxidada también está en edad de jubilación y las multinacionales ya no la contratan. Por eso, quiere crear una fundación para el adulto mayor, meta por la cual trabaja con ahínco.

María Enith también ha sufrido las consecuencias de vivir donde vive. Salió como desplazada de San Vicente del Caguán -aunque prefiere no hablar de eso-, y es la segunda vez que ocupa un área de invasión en Vista Hermosa. Están a punto de desalojarla de nuevo, a pesar de sus problemas de salud generados por una hernia.

Los enfrentamientos entre militares y grupos ilegales persisten, el abandono de las vías y la infraestructura continúa aislando a la región y el temor aún domina al pueblo. La realidad, como la expresa 'Cúcuta', es que los campesinos no son parte de los actores armados del conflicto, pero sí son los que aportan los muertos.

NATALIA GÓMEZ -  ENVIADA ESPECIAL
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