Este estado indio que limita con Pakistán fue el destino escogido por Juan Fernando Calle.
Rajastán es el mayor de los estados del noroeste de la India. Limita con Pakistán al oeste y su capital es Jaipur.
La mayor parte de su territorio yace sobre el desierto del Thar, una enorme extensión de arenas candentes bautizada como 'País de la Muerte'.
Ciudades imperiales y pequeños pueblos se esparcen entre el desierto. Visitamos Udaipur. Como en 'Las mil y una noches', palacios rodean un lago plateado o se enclavan en escabrosos picos que rodean el pueblo; olores y sabores ajenos a un occidental confunden los sentidos; bailarinas y marionetas entretienen a los viajeros.
Partimos de Udaipur hacia Ranakpur, un pequeño poblado compuesto por dos casas, una tienda, un hotel y el templo Jain (una de las religiones más antiguas del mundo), una gigantesca construcción en piedra con 1.444 columnas. Todas son diferentes!
Al día siguiente, un destartalado bus nos lleva por una polvorienta carretera a Jaisalmer, 'la ciudad dorada'. Cuando se entra a esta ciudad fortificada que descansa en una colina rodeada de desierto, murallas, cañones, torres centinelas y puertas de madera reforzadas con rejas de hierro, la mente se transporta dos mil años atrás, imaginando las caravanas de camellos cargadas de productos lejanos, cruzando aquellas puertas.
Luego, pasamos a Bikaner, con un fuerte tan poderoso que nunca fue invadido en más de 600 años. Una colección de armas impresionante y unas habitaciones hermosamente decoradas.
Jaipur, la ciudad rosada, tiene bien ganado su remoquete. Tres fuertes la rodean y un fantástico observatorio astronómico construido hace 100 años.
Después, tomamos otro bus desvencijado hacia Pushkar, en la vía más peligrosa que he tomado y con el conductor más imprudente que he conocido.
Pushkar es un hermoso pueblo adornado con un lago en el que reposan las cenizas de Gandhi. Alrededor hay más de 50 templos, con sacerdotes que cantan 24 horas del día.
En Pushkar termina nuestro viaje por Rajastán, uno de los más pintorescos estados de la India.
Al día siguiente nos internamos en el estado de Uttar Pradesh, donde visitamos Agra y su Taj Mahal. Más tarde viajamos a Varanasi, la ciudad más sagrada para los hindúes y la meta de todos los peregrinajes, situada a orillas del mítico río Ganges. Si uno muere y es cremado, allí se libera del ciclo de reencarnaciones. Pero esa es otra historia.
Las personas que deseen participar en la sección Viajeros deben enviarnos su crónica, de unos 3.000 caracteres, a la Avenida Eldorado N° 59-70 (Bogotá) o a la dirección electrónica viajar@eltiempo.com.co. Es indispensable que se adjunte una foto de un mega de resolución en la que aparezca el viajero en alguno de los sitios que visitó.
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