En los últimos siete meses, Chen Yurong de 55 años, caminaba 10 kilómetros diarios cerca de su casa, después de saber que su hijo, Ye Haibin, necesitaba un trasplante de hígado.
Así logró perder 8 kilos de peso para poder trasplantar parte de su hígado a su hijo de 31 años.
Chen había acumulado demasiada grasa en ese órgano para ser óptimo para la operación, según le dijeron en febrero los médicos, por lo que la mujer inició también una dieta a base de arroz y vegetales.
El 19 de octubre los médicos le dijeron que su víscera había alcanzado las condiciones requeridas para el trasplante, que fue practicado en una operación de 14 horas en el Hospital Tongji de la Universidad de Ciencia y Tecnología Huazhong, en Wuhan, la capital provincial.
El hijo de Chen sufre la enfermedad de Wilson, un trastorno hereditario poco común causado por la absorción y acumulación de excesivas cantidades de cobre en el cuerpo que puede producir la degeneración del hígado y otros órganos.
Según el cirujano, Chen Xiaoping, la operación fue un éxito y el nuevo hígado contribuirá a aumentar las espectativas de vida de Ye.
Pekín
EFE
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