Esta nueva influenza no tiene el impacto de otras enfermedades como la gripa común, sin ir más lejos, que anualmente deja millones de muertos en todo el mundo, aseguran expertos.
La gripa estacional afecta mundialmente a entre 57.000 y 96.000 personas por semana, con entre 4.800 y 9.600 casos letales, según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Desde que se desató la epidemia hace diez días, la gripa A (H1N1) ha sido detectada en una veintena de países, con poco más de 1.000 casos -en su mayoría benignos-, y registra 26 muertes en México y una en Estados Unidos.
"Esta infección se comporta como lo que llamamos gripa estacional, como una típica y común brote de influenza", dijo James Nataro, epidemiólogo en la Universidad de Maryland, en el este de Estados Unidos.
"No se comporta como la pandemia de influenza de 1918", dijo en referencia a la gripa española, considerada la mayor plaga del siglo XX, que causó al menos 40 millones de muertos en el mundo entre 1918 y 1919.
La cifra de muertes atribuidas a esta nueva gripa sigue baja con respecto a las registradas cada año a consecuencia de la gripa estacional, señaló el experto, que también destacó la moderada virulencia con que se manifestó el virus A (H1N1) hasta el presente.
"En este momento intentamos mantener un optimismo cauteloso frente a una actividad febril", dijo Nataro.
Según la OMS, cerca del 90 por ciento de las muertes a causa de enfermedades infecciosas se deben a seis infecciones -tuberculosis, neumonía, diarrea, sarampión, paludismo y sida-, que afectan más que nada a los países pobres.
El sida se cobra más de dos millones de vidas al año y en el mundo se registran más de 33 millones de portadores del VIH, el virus que lo provoca.
La tuberculosis mata a millón y medio de personas por año y de los 9,27 millones de casos que se detectan, más de medio millón son casos resistentes a los antibióticos y aparecieron a partir de 2006, especialmente en China.
Al año, el sarampión suma 900.000 decesos, mientras que la malaria entre 1,5 y 2,7 millones -en su mayoría niños-, de los 300 a 500 millones de personas que se la contraen.
El mayor peligro para los humanos proviene de la enorme variabilidad genética de virus comunes como el de la gripa, según los especialistas.
Por eso el A (H1N1) debe ser vigilado atentamente, explicó Neal Cohen, epidemiólogo del Hunter College, en Nueva York.
"Es posible que se dé una mutación en la estructura de este virus, y debemos estar atentos a eso. Tanto si muta o no, es posible que veamos un brote de este virus nuevamente en el otoño o invierno (boreales)", aseguró.
AFP
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