Foto: Júpiter
El consumo de potenciadores entre los jóvenes se da, según los especialistas, porque les permite disminuir los tiempos de recuperación.
El dato ayudó a consolidar la cifra de cuarenta y cinco mil millones de pesos que los colombianos gastan cada año en la compra de este tipo de productos.
El dato, que proviene del análisis aportado por IMS Health, firma auditora de datos del mercado farmacéutico, coincide con estimados de la Asociación de la Industria Farmacéutica de Colombia (Asinfar), según los cuales en un solo año el consumo de este tipo de medicamentos aumentó en el país alrededor de un 20 por ciento.
Según los expertos, los datos de este crecimiento indican que no solo los afectados por la disfunción eréctil los están usando. Según la farmaceuta Cristina G., " las ventas libres de esas pastillas son más altas los fines de semana, tanto que las distribuimos a domicilio".
"Los consumidores buscan cada vez más este tipo de productos para mejorar su calidad de vida en materia de desempeño sexual" dijo Alberto Bravo, presidente de Asinfar, al punto de que fueron incluidos recientemente en la canasta familiar analizada periódicamente por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) para presentar indicadores económicos.
El urólogo José Silva llama la atención en ese sentido, "es claro que muchos de ellos con seguridad no necesitan el medicamento, es más, se ha probado que no les aumenta el deseo, no les ayuda a mejorar la eyaculación precoz y tampoco les da más satisfacción. Lo que algunos dicen es que les prolonga un poco el tiempo de la erección y les permite disminuir los tiempos de recuperación entre una relación sexual y otra".
Rodrigo Córdoba, miembro de la Asociación Colombiana de Psiquiatría, insiste en que los jóvenes recurren a su uso cuando sienten que no tuvieron un desempeño adecuado.
¿Quiénes son los consumidores?
Esta molécula no fue desarrollada en un comienzo para tratar la disfunción eréctil; de hecho, estaba siendo probada como un medicamento para tratar problemas cardiovasculares (dada su capacidad para reducir la presión arterial), cuando pacientes que hacían parte de los ensayos clínicos empezaron a negarse a devolver las pastillas que les entregaban, luego de notar que estas les proporcionaban erecciones fuertes y duraderas.
Según IMS Health hoy se venden alrededor de 6 millones de dosis de estos productos (unas 11,5 millones de pastillas). Además del sildenafil aparecieron otros principios activos con acción similar como el tadalafil, que se registró comercialmente como Cialis, y el Vardenafil, que la casa alemana Bayer registró como Levitra.
Según el Invima, hoy existen 97 registros vigentes en Colombia para este tipo de productos.
Carlos F. Fernández
Sonia Perilla S.
Redacción SALUD
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