Ambos están entre siete de diferentes países que trabajan en el desarrollo de una vacuna contra la enfermedad que el año pasado registró cerca de 100 millones de casos en todo el mundo.
Los proyectos fueron presentados esta semana durante la Reunión Anual de la Sociedad Brasileña para el Progreso de la Ciencia (SBPC). Uno de ellos ya está en la fase de pruebas clínicas (con humanos) y, en caso de que resulten exitosas, podrá contar en diciembre próximo con una planta piloto para producir la vacuna, según informaron hoy fuentes científicas. Los proyectos son liderados por la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz), con sede en Río de Janeiro, y por el Instituto Butantan, con sede en Sao Paulo. Los científicos de ambas instituciones trabajan en forma separada y con métodos diferentes. La investigación que más ha avanzado es el Instituto Butantan, en el que también trabajan investigadores de la Universidad de Sao Paulo, el Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos, el Hospital Johns Hopkins y la Universidad de Berkeley. Voceros del Butantan calculan que en diciembre próximo podrán contar con una planta piloto en la que producirán las vacunas que serán utilizadas para nuevas pruebas clínicas y que, de resultar exitosas, el Instituto podrá contar en 2010 con una planta definitiva para la producción comercial de la vacuna. "Ya estamos en la fase de las pesquisas clínicas con humanos y en diciembre deberemos tener una planta piloto produciendo la vacuna", afirmó Expedito de Albuquerque Luna, investigador de la Universidad de Sao Paulo y que participa en el proyecto, en declaraciones divulgadas hoy por la estatal Fundación de Amparo a la Pesquisa en el estado de Sao Paulo. "Con los virus 1 y 2 del dengue ya conseguimos el 100 por ciento de inmunología. El problema es con los virus 3 y 4, contra los que aún no tenemos una respuesta de defensa efectiva", admitió Luna en su presentación ante la reunión de la Sociedad Brasileña para el Progreso de la Ciencia, que se celebra en la ciudad de Campinas. El gran problema es, según el investigador, que para ser efectiva, la vacuna necesita combatir los cuatro tipos conocidos del virus del dengue. La Fiocruz, por su parte, está intentando desarrollar una medicina mediante la recombinación de genes del virus del dengue en la vacuna ya existente para combatir la fiebre amarilla. La técnica consiste en retirar un trecho del genoma del virus de fiebre amarilla en la vacuna y sustituirlo por genes del virus del dengue. "Ya tenemos clones de los cuatro tipos del virus de dengue. La previsión es que el próximo año iniciemos las pruebas clínicas", aseguró Elena Caride Campos, investigadora de la Fiocruz, en su exposición en el encuentro científico. Como la Fiocruz es la mayor fabricante mundial de vacunas contra la fiebre amarilla, el instituto pretende aprovechar su experiencia y las plantas de producción que ya posee para fabricar también la vacuna contra el dengue. Pese al avance de las dos instituciones brasileñas, ambas luchan contra el tiempo para desarrollar la vacuna antes de la multinacional Sonafi Pasteur, que es la más avanzada en la fase de pruebas clínicas y consiguió con su vacuna una inmunización del 100 por ciento. EFE