Que nos condenen si quieren, pero las mujeres no sólo queremos tener sexo por amor. La naturaleza, que es sabia, nos dio la posibilidad de separar el placer de la reproducción.
Sólo somos fértiles unos días al mes, y aun así podemos tener orgasmos el resto del tiempo, sin riesgo de un embarazo.
Siempre se ha creído que nosotras sólo podemos disfrutar del sexo si hay afecto de por medio. ¡Desencántense! Un estudio hecho por dos investigadores británicos entre mujeres de distintos países encontró que la mayoría de ellas se van a la cama por razones que no siempre están ligadas al afecto sino al disfrute, a la autoestima, al gusto e incluso al dinero... ¡Y cuidadito con tildarnos de casquivanas por eso!
Aclaro que el amor ayuda y que no hay mejor polvo que el que uno tiene cuando está enamorado. Pero no siempre el palo está para cucharas; nos toca empezar a reconocer que a veces las hormonas nos pueden llevar a ceder, sin que eso comprometa el decoro, el pudor o nuestro buen nombre.
Ya está bueno de sentirnos culpables porque acabamos en la cama porque nos sentimos excitadas, porque queremos agradar a nuestra pareja o porque queremos, simple y llanamente, liberar tensiones.
Insisto en que no hay razón para sentir vergüenza. A la actividad sexual hay que darle el lugar que le corresponde y empezar a quitarle tanto ropaje retrógrado que por generaciones nos ha llenado de traumas y trastornos.
No quiero decir que uno deba irse a la cama con cualquiera porque sí. Nada de eso. Defiendo, como dice el estudio, la posibilidad de hacerlo cuando de por medio haya una razón que en ese momento parezca válida. Una cama llena de pétalos de rosa y de corazones no siempre es lo que se necesita. Lo importante es que haya respeto y gusto mutuo.
Finalmente diré que los motivos me sobran para morirme de ganas de estar con mi pareja, y entre ellos nunca está la plata. Hasta luego.
ESTHER BALAC
Especial para EL TIEMPO
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