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Salud

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Si hacerlo es divertido, ¿por qué no se ríe?

Resulta curioso que mientras la capacidad humana permite hurgar el genoma, visitar el espacio, concentrar los datos de un banco entero en un dispositivo del tamaño de un dedo y mirar en directo lo que ocurre al otro lado de la tierra en una pantalla amarrada a la muñeca, los asuntos del sexo se sigan viendo con los mismos ojos de la Edad Media.

Dejémonos de bobadas pero, con más frecuencia de la que nos imaginamos, cuando muchas parejas cierran la puerta para dedicarse al aquello, todo se les vuelve trascendental y las prácticas bajo las sábanas son, en su mayoría, rutinarias, nada innovadoras y menos sofisticadas. Meros libretos calcados.

Ni más faltaba que me fuera a meter en la intimidad de la gente, pero sería bueno aceptar que la preocupación por quedar bien o por alcanzar la satisfacción producen confusión y, por lo general, no dejan paso para nada más que ir a la fija, mejor dicho, aplicar lo que ya se sabe, que no pocas veces se aprendió mal.

No es raro que a cualquiera le asalten dudas del tipo ¿debería probar algo distinto al misionero?, ¿cómo era la posición esa que vi en la revista?, ¿estaré siendo aburrido? Y claro, entre tanta pensadera las ganas salen en estampida y a ellos se les ablanda hasta el pensamiento.

Hay que entender que tomar el sexo tan en serio es fatal y bloquea la posibilidad de disfrutarlo. Eso es tan cierto que solo basta que nosotras emitamos una sonrisa en plena acción de sus astas, así sea porque recordamos un chiste o sentimos una cosquilla, para que a ellos los invada el pánico y sientan que sus sentimientos quedaron heridos de muerte.

Es bueno que todos entendamos de una vez que sobre la cama todo se vale, incluso la risa. Tomar el sexo con humor ayuda a desmitificarlo, abre la puerta a la confianza e impulsa a innovar.

Cuando eso pasa es más fácil entender que hay algo más allá que la posición del misionero y que los tapetes no son solo para pisarlos. No hay ninguna razón para que mientras nos dedicamos a tareas sexuales nuestra cara parezca más digna de una indagatoria que de lo que es: lo más divertido del mundo. Hasta luego.

ESTHER BALAC
ESPECIAL PARA EL TIEMPO

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