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El equipo médico se muestra moderadamente optimista. El paciente, en tratamiento psicológico.
El agricultor alemán Karl Merk, de 54 años, vuelve a sentir como propios los dos brazos que le fueron trasplantados hace diez semanas, tras haber perdido los suyos seis años atrás en un accidente laboral. "Es una sensación inimaginable, volver a tener brazos después de tantos años", explicó el paciente en su primera comparecencia ante las cámaras tras la compleja operación a la que fue sometido, la primera de estas características en el mundo.
El trasplante completo de ambos brazos realizado entonces en la clínica de la Universidad Técnica de Múnich, por un equipo de 40 especialistas, logró injertarle las dos extremidades de un donante fallecido. La operación duró unas 15 horas y fue extremadamente compleja, ya que se juntaron los tejidos de la piel, musculatura, venas, huesos y nervios y, según explicó el paciente, ha empezado ya a recuperar la sensibilidad.
Merk, a quien una segadora de maíz le amputó ambas extremidades, explicó que puede realizar ya algunas tareas sencillas por sí solo, como encender y apagar la luz o el televisor.
El jefe del equipo médico, Christoph Höhnke, se mostró "moderadamente optimista" acerca de si Merk logrará volver a trabajar como antes del accidente. Los nervios están creciendo a un ritmo de un milímetro al día y empieza a notar cierto cosquilleo por debajo de las cicatrices. Los médicos advierten que no puede descartarse aún el riesgo de un rechazo, pero consideran que éste desciende a cada día que pasa.
Merk realiza a diario ejercicios de recuperación y fisioterapia y está asimismo bajo terapia psicológica, en prevención de las secuelas que pueda padecer por el hecho de tener trasplantados los brazos de un "extraño". Los médicos calculan que hasta dentro de dos años no se sabrá hasta qué punto puede utilizar realmente sus brazos.
El paciente hizo gala de buen estado de ánimo, dijo que para él lo más importante ahora era regresar a su casa para reunirse con su esposa e hijas.
EFE
Exitoso reimplante de mano en el Hospital U. del Valle
A las 9:30 de la noche del pasado lunes entró a cirugía Rubén Darío Toro Rivera, quien acababa de perder su mano izquierda en una pelea en Buenaventura (Valle), a puro machete.
Según cuentan, Toro salió en defensa de su hija, quien era maltratada por su esposo, pero el yerno lo atacó y le cortó la extremidad.
Un familiar de Toro buscó la mano en medio de la oscuridad y la metió en una bolsa plástica con hielo.
El milagro se concretó horas más tarde en el Hospital Universitario
del Valle (HUV), donde el cirujano plástico reconstructivo Álvaro Villegas, le reimplantó la extremidad a Toro.
"La conservación de la mano en hielo nos dio un compás de espera. Fue una cirugía dispendiosa, había que tener mucho cuidado", dijo la directora del Universitario, María Lucero Urriago, quien reveló que cada uno de los huesos del paciente fueron unidos con clavos.
El procedimiento también implicó la conexión de nervios, arterias y tendones, durante más de 5 horas.
"Le agradezco a Dios pero, especialmente, a los médicos porque en realidad me salvaron; dijo Toro. El paciente tiene hoy su mano inflamada, y por eso habrá que esperar que esa dilatación ceda para que sea valorado por un fisiatra.
Posteriormente el paciente tendrá que ser sometido a sesiones de fisioterapia. El último parte médico señala que Toro se encuentra estable y recuperándose en la unidad de cuidados intensivos.
CALI
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