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Más riesgo de cáncer de piel para habitantes de 11 ciudades colombianas

Foto: David Osorio / Archivo EL TIEMPO

Las personas que quieran aprovechar el sol en Bogotá y Pasto deberán tomar más precauciones, como el uso de bloqueador solar.

Se trata de Bogotá, Pasto, Bucaramanga, Medellín, Tunja, Armenia, Pereira, Manizales, Cali, Ibagué y Popayán, la mayoría de ellas ubicadas a más de 1.000 metros sobre el nivel del mar.

La Unidad Técnica de Ozono (UTO), del Ministerio del Medio Ambiente, alertó que los niveles de este gas presente en la estratosfera -y que protege a los seres humanos de los rayos ultravioleta (UV) que emite el sol- es más escaso en estas regiones, la mayoría de ellas del interior del país.

Esto expone a las personas a sufrir cáncer en la piel, cataratas (pérdida de la visión) y también afecta su sistema inmunológico, que le permite al cuerpo defenderse de enfermedades o infecciones.

La insuficiencia del gas protector en estas zonas urbanas nacionales no es debido al agujero habitual que muestra la capa de ozono en la Antártida o en regiones australes de Chile o Australia, y que se ha originado por el uso continuo de aerosoles. La falta de ozono suficiente es un hecho natural que en el caso de Colombia tiene una explicación geográfica.

Entre más alta esté situada una ciudad (Ipiales o Bogotá), los rayos ultravioleta del sol se enfrentan a una reducida acumulación de ozono, porque deben recorrer una distancia menor antes de afectar al individuo. Si la urbe está más abajo o sobre el nivel del mar (Barranquilla o Cartagena), hay más ozono acumulado entre el sol, la estratosfera y el suelo, y como el rayo debe recorrer una mayor distancia es menos maligno.

El Atlas de Radiación Solar en Colombia, elaborado por la Unidad de Planeación Minero Energética (UPME), del ministerio de Minas y Energía, delimita con exactitud los sitios con mayores riesgos. Son el centro y el sur del país, donde están Medellín, Tunja, Bogotá, Manizales, Armenia, Pereira, Ibagué, Cali, Popayán, Pasto y Bucaramanga.

En esta zona, el promedio multianual de ozono varía entre las 253 y 255 unidades dobson, casi 30 unidades menos del promedio normal que oscila entre las 280 y 300 unidades. El riesgo aumenta porque además de que la zona tiene menos ozono del que debería, los índices de radiación ultravioleta (UV), producto de la ubicación del país en la zona ecuatorial, se sostienen durante todo el año entre 9 y 14, considerado como un nivel alto y de mucho riesgo por la Organización Mundial de la Salud.

En pocas palabras, en estas zonas los rayos del sol son más intensos, a lo que se suma que tienen menos resistencia de ozono cuando bajan desde la estratosfera (entre 11 y 50 kilómetros de altura desde la superficie) hacia las zonas pobladas, principalmente entre las 10 de la mañana y las 2 de la tarde. Es en ese lapso del día, en especial en aquellos momentos en los que el cielo no tiene nubes, cuando los rayos UV producen las mayores lesiones.

Estos datos coinciden con un aumento del 5 por ciento en la incidencia del cáncer de piel en el país, según el Instituto Nacional de Cancerología.

La baja de ozono se hace más evidente entre noviembre y marzo, cuando las unidades dobson disminuyen hasta las 240 y 250 unidades, 30 puntos menos del promedio nacional. La UPME ha explicado que es normal que los niveles del gas cambien a lo largo del año. Pero como varían entre un 5 y un 33 por ciento más de lo habitual, esto sería un indicativo de que la capa que cubre al país sí ha sufrido daños, principalmente por el uso de aerosoles y clorofluorocarbonados (CFC), utilizados, por lo general, en los refrigerantes, que lanzan a la atmósfera sustancias como bromo y cloro que no se desintegran, pero que sí la agotan.

Durante el Día Internacional de la Capa de Ozono celebrado el martes, el Ministerio de Medio Ambiente les reiteró a los comercializadores de CFC que tienen hasta el 31 de diciembre del 2009 para eliminar su consumo, compromiso que fue establecido en el Protocolo de Montreal suscrito en 1987.

Enfermedad silenciosa

De acuerdo la OMS, cada año se registran, en promedio, de 2 a 3 millones de nuevos casos de cáncer no melanoma y 130.000 de cáncer melanocítico; este último, que es el más agresivo y de diagnóstico tardío, es el responsable del 79 por ciento de las muertes causadas por la enfermedad en general.

Solo en Colombia se reportaron, de acuerdo con el Instituto Nacional de Cancerología, 950 casos de cáncer de piel durante el 2006.

Existen múltiples factores de riesgo para el desarrollo de este cáncer, que es el más frecuente de todos; entre ellos se cuentan los antecedentes familiares, la presencia en la piel de un gran número de lunares (más de 50), el padecimiento de quemaduras solares con ampollas en la infancia y tener piel blanca y ojos claros; no obstante, uno de los principales es la exposición excesiva (y sin protección) a la radiación ultravioleta del sol.

Estas radiaciones son capaces de producir mutaciones en el material genético (ADN) de las células que componen la epidermis (capa más superficial de la piel) e impedir su reparación, iniciándose así el proceso de la carcinogénesis o formación de un cáncer.

Esta enfermedad, en todas sus modalidades y en etapas iniciales, es silenciosa, no presenta síntomas y puede confundirse con procesos presuntamente inflamatorios o simples manchas. El crecimiento de estos cánceres es muy rápido.

JAVIER SILVA
REDACTOR DE VIDA DE HOY

* Fuente: César Augusto Alarcón, dermatólogo

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