El consumo de aceite de oliva, granos, fruta fresca y seca, verduras y pescado; y disminución de carne, lácteos y alcohol contribuyen a restar en un 13 por ciento la incidencia de estos padecimientos.
Los investigadores analizaron doce estudios internacionales que incluían a 1,5 millones de participantes, cuya salud y hábitos alimenticios habían sido controlados entre tres y dieciocho años.
En efecto, los médicos valoraron numéricamente el grado de adherencia a la dieta de los participantes, y hallaron que los que se ceñían más a ella experimentaban mejoras significativas en su salud.
Asimismo, los expertos comprobaron que la mortalidad se reducía en general un nueve por ciento, mientras que las muertes por enfermedades cardiovasculares y por cánceres bajaban respectivamente un nueve y un seis por ciento.
Los autores del análisis sugieren que, como medida preventiva, se podría llevar un control de la adherencia de ciertos pacientes a la dieta mediterránea.
De igual manera, esta es la primera vez que unos investigadores analizan todos los estudios disponibles para establecer la relación entre cumplir el régimen y las muertes prematuras e incidencia de males crónicos, apunta British Medical Journal (BMJ).
EFE
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