Hasta ahora se sabía del proceso de generación de nuevas celulas nerviosas, denominado neurogénesis, pero se desconocía si el mismo desempeñaba un papel importante en estas funciones sensoriales.
Con este descubrimiento se han identificado las áreas del cerebro que se nutren de las nuevas células nerviosas: el bulbo olfatorio -que controla el olfato- y del hipocampo -que contribuye al aprendizaje espacial y la memoria-. El equipo de investigadores de la Universidad de Kioto (Japón), dirigido por Ryoichiro Kageyama, modificaron genéticamente a ratones de laboratorio para que sintetizaran una proteína fluorescente en las células nerviosas nacidas en el cerebro y se contó el número de neuronas fluorescentes originadas en un año, según se explica en un artículo publicado hoy por la revista científica británica 'Nature Neuroscience'. En ese tiempo, casi todas las neuronas de una capa del bulbo olfatorio fueron reemplazadas por otras nuevas, mientras que en el hipocampo el relevo neuronal fue del 15 por ciento. Entonces, los autores del estudio investigaron si la interrupción de la neurogénesis interfiere en el olfato y el aprendizaje. Sin nuevas neuronas disponibles, los bulbos olfatorios se empequeñecieron, aunque el sentido del olfato de los ratones permaneció inalterado durante cuatro meses. Sin embargo, los animales olvidaron cómo moverse por un determinado laberinto. EFE
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