Los participantes experimentan dificultades de la vejez, como el deterioro físico, el hecho de tener que separarse de objetos personales, perder amigos y adaptarse a la vida de una casa de retiro.
La idea es enseñarles al personal de salud y a los cuidadores de ancianos lo que se siente al envejecer.
"Se trata de hacer entender, en los planos social, físico, emocional, cognitivo y espiritual, lo que significa llegar a viejo", asegura Peg Gordon, asistente de formación en el Instituto Intergeneracional Macklin de Finlay, uno de los pioneros del método Xtreme Aging (Envejecimiento Extremo).
Lo curioso es que, con el tiempo, los cursos se han ido llenando de personas ajenas al tema de la salud; ahora a ellos acuden desde grupos de estudiantes hasta familiares de personas ancianas.
Un método radical
De acuerdo con Gordon, en los talleres se discapacita a los asistentes. Los obligan a usar anteojos untados de grasa para simular cataratas o visión disminuida; a usar guantes para perder el sentido del tacto, a introducir algodón húmedo en la nariz para anular el olfato (y de paso el sentido del gusto), a tapar los oídos para oír menos, a vendar las falanges para experimentar los efectos de la artritis, y, en algunas ocasiones, a introducir maíz en los zapatos para simular las molestias de los callos.
Vicky Rosebrook, creadora de Xtreme Aging, asegura que la mayoría de los participantes sienten frustración cuando se dan cuenta de lo difícil que les resulta hacer actividades cotidianas, como marcar en un celular y seleccionar y contar pastillas.
La parte emocional es la más dura: se les pide anotar los nombres de las personas más cercanas y queridas, las tres posesiones más preciadas y sus privilegios preferidos (viajar, manejar o ir a cine).
A medida que la sesión avanza, deben perder seres queridos y abandonar cosas, hasta quedarse solo con dos.
"Es un choque para los participantes enfrentar esta realidad", concluye Gordon.
El deterioro es general José Francisco Parodi, director del Centro de Investigación del Envejecimiento de la Universidad San Martín de Porres (Perú), coincide en la necesidad de que, con estos métodos, se cree conciencia sobre el envejecimiento.
"Todos vamos a llegar a viejos y ese proceso natural, distinto para todos, está influenciado por procesos genéticos, hormonales, ambientales, sociales y familiares", asegura el experto.
El reto, dice la fisiatra Olga Lucía Estrada, es aprender a adaptarse a los cambios que llegan con la edad y adoptar buenos hábitos.
"Si bien no detienen el envejecimiento, evitan caer en el deterioro total. Se recomienda comer en forma balanceada, hacer ejercicio, no fumar, bajar el estrés y mantener bajo control las enfermedades".
Parodi explica que el desgaste natural impacta todo el organismo, y hay que estar preparados. "Se trata de hacer entender, en los planos social, físico, emocional, cognitivo y espiritual, lo que significa llegar a viejo".
Algunos efectos inevitables de envejecer Cerebro y sistema nervioso: Lo normal es sufrir olvidos o tener problemas para calcular o aprender nuevas cosas. Todas las reacciones se vuelven más lentas, lo mismo que los procesos de integración neuronal.
Sistema cardiorrespiratorio: Las arterias se endurecen, los vasos pequeños se tapan y el corazón trabaja de más. Se pierden la elasticidad de los pulmones y la capacidad de los músculos para expandirlos.
Otros problemas:
- Todos los sentidos se desgastan en forma progresiva
- Los huesos pierden la posibilidad de renovar su estructura
- Las articulaciones se deforman
- Los músculos disminuyen de tamaño
- La piel se deteriora.
CON INFORMACIÓN DE AFP.