A un doctor Collin Saphiro, director de la Clínica del Sueño y Alerta del Hospital de Toronto (Canadá), le dio por describir un trastorno llamado sexomnio. En buen romance, quiere decir 'sexo dormido'.
Parece que quienes tienen este problemita practican sexo mientras duermen. Para que me entiendan, se los explico con un ejemplo: usted está durmiendo con su pareja y de pronto esta resulta con ganas de aquello, y sin más lo hacen.
Pero pasa que al día siguiente, cuando usted cariñosamente toca el tema, el otro reacciona como si le hablaran en mandarín, porque no se acuerda de lo que pasó. La razón, en este caso, según Saphiro, es que lo hizo dormido.
Parece ser que se trata de una especie de sonambulismo, que se presenta, sobre todo, en varones que tienen inhibiciones sexuales muy fuertes.
Esas tensiones se liberan en la noche, en un estado de semivigilia, mejor dicho, cuando uno está medio despierto y semiinconsciente. ¡Y tenga!
No se ría ni piense que esto solo les sucede a los canadienses que estudia el doctor Saphiro.
Según él, esto le puede pasar a usted si en un día, de repente, se reprime demasiado, al punto que en la noche el simple roce de las sábanas o la mano de su compañera puesta allí es capaz de causarle una erección intensa que no da espera.
Pero eso sí, no va a llegar al orgasmo pleno, como ocurre cuando se está despierto, porque se trata de una disociación de la conciencia.
La verdad, nadie más da referencia de este tema, pero por lo extraña la noticia le ha dado la vuelta al mundo. Si me preguntan, solo creeré en eso cuando esté científicamente probado.
Lo que sí pienso es que abundan los casos en los que las parejas se despiertan en la mitad de la noche con ganas de hacerlo como resultado de un sueño erótico o por una reacción instintiva.
También puede haber casos de sonambulismo, en los que, en vez de ir a la cocina a saquear la nevera, la gente quiere comerse otra cosita.
Aunque no caería mal culpar al tal sexomnio para no tener que hablar de algunos polvos que es mejor no recordar. Hasta luego.
ESTHER BALAC
ESPECIAL PARA EL TIEMPO