El estudio, publicado por Science, concluyó que no tiene diferencias desde el punto de vista neurológico con el dolor físico.
Del mismo modo que una lesión física puede causarle a una persona un dolor crónico, los impactos emocionales pueden generar dolor emocional, con las mismas características de larga duración.
Eso quiere decir que a partir de ahora no pueden tomarse a la ligera las quejas de personas que, afectadas por un gran sufrimiento, manifiestan una sensación terrible de malestar, vacío en el estómago, desasosiego e incluso dolores físicos.
"Lo que se entendía hasta ahora era que el dolor físico se acompañaba de un gran componente emocional, que también era necesario tratar, y viceversa, pero no que tuvieran la misma estructura funcional en el cerebro", dice Mariana Tovar, médica de la Asociación Colombiana para el Estudio del Dolor.
De acuerdo con los investigadores, el cíngulo anterior (parte del encéfalo que, según Science, se encarga de rememorar el pasado lejano) toma la información de todos los circuitos emocionales humanos y luego la envía al resto del cerebro, incluida la corteza posterior, donde se integran todos los tipos de dolor.
"Esto explicaría por qué algunas personas que tienen ciertos dolores obtienen mejoría con el uso de antidepresivos, y aclararía la razón por la cual, cuando se trata la depresión, es más fácil manejar el dolor", asegura el psiquiatra Rodrigo Córdoba.
Los autores del estudio creen que esta coincidencia anatómica tiene que ver con que, a raíz de la evolución, el dolor físico y el emocional son esenciales para la supervivencia de la especie: ambos son sistemas de alarma que alertan sobre riesgos.
Al igual que el dolor físico, que cuando es mal tratado tiende a quedarse y a afectar la vida del individuo, el emocional puede dejar cicatrices severas que comprometen, de manera peligrosa, el bienestar de los individuos si no se aborda de manera adecuada.
Qué hacer ante un dolor que no se va
Si experimenta un dolor físico crónico o un dolor emocional de larga duración, pida:
1. Que su entidad de salud le garantice la intervención a través de un equipo especializado. No puede ser tratado por un solo médico.
2. Que la consulta no sea a las carreras: se requiere una evaluación seria y la aplicación de pruebas diagnósticas.
3. Que los tratamientos sean individualizados.
4. Que las recetas contengan el horario fijo y el tiempo determinado durante el cual deben tomarse los medicamentos. Estos no deben consumirse solo cuando aparezca el dolor.
5. Si no obtiene mejoría, exija controles regulares.
6. El tratamiento no es solo consumir medicamentos. También puede tener terapias, estimulación neuronal, radiofrecuencia, asesoría psicológica y laboral e, incluso, cirugías, en caso necesario.
CARLOS F. FERNÁNDEZ
ASESOR MÉDICO
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