Foto: Jupiter
La comida 'chatarrra' y el sedentarismo son dos factores que se asocian al aumento de casos de cáncer.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), otro tercio puede curarse cuando se hace un diagnóstico a tiempo y un tratamiento adecuado.
En las naciones industrializadas, por ejemplo, el cigarrillo es responsable por cerca del 30 por ciento de los casos de la enfermedad: alrededor de 14 tipos que incluyen vías respiratorias, cavidad oral y órganos por donde transitan sus metabolitos, como la vejiga urinaria. La obesidad y los malos hábitos alimentarios responden por el otro 30 por ciento. Un hecho relevante es que los cánceres por tabaquismo incluyen una proporción importante de casos en fumadores pasivos, es decir, personas que no fuman pero que están expuestas al humo generado por otros. Cáncer y su relación con factores como la industrialización En países en vía de desarrollo, los cánceres relacionados con infecciones tienen alta frecuencia y usualmente generan la mayor carga de enfermedad. Entre ellos se cuentan el gástrico (asociado a infección por Helicobacter pylori) y el de cuello uterino (producido por el virus del papiloma humano o VPH, que también se relaciona con otros tipos, como el de vulva, vagina, ano, pene y orofaringe). Otros tipos han sido más frecuentes en sociedades industrializadas, por la mayor exposición a agentes cancerígenos (por contaminación o en ambientes de trabajo) y por cambios en los estilos de vida, que incluyen hábitos alimentarios, sedentarismo y salud sexual y reproductiva. Por ejemplo, el cáncer de mama es más frecuentes en mujeres con mejores niveles educativos y condiciones socioeconómicas, ya que en ellas hay más obesidad y mayor consumo de hormonas exógenas, así como otros factores que incluyen la ausencia de hijos o el primer embarazo tardío, los cuales aumentan la exposición a hormones endógenas y favorecen este cáncer. Control al consumo de cigarrillo, una medida para adoptar Con este tipo de acciones, se pude lograr que los fumadores disminuyan su consumo y eviten que otras personas acaben enganchadas en el hábito y que protejan a los no consumidores. También se cuenta el tratamiento adecuado de la infección por Helicobacter pylori, que ha mostrado una reducción en el riesgo de desarrollar cáncer gástrico aun si hay reinfección posterior. Otras alternativas con potencial efecto benéfico son los bloqueadores solares, que deben combinarse con una exposición moderada al sol, el uso de sombrero y lentes de sol y ropa que cubra. Algunas vacunas, además, ejercen una protección eficaz contra algunos cánceres: la de hepatitis B, que reduce la probabilidad de cáncer de hígado hasta en 80 por ciento, y la vacuna contra el VPH, que reduce hasta en un 70 por ciento el riesgo de cáncer de cuello uterino. Adicionalmente, se ha visto efecto protector en el consumo elevado de frutas y verduras (al menos 5 porciones al día), así como de la actividad física moderada o intensa (media hora al día), esta última independientemente de su efecto sobre la obesidad.
RAÚL MURILLO
SUBDIRECCIÓN INVESTIGACIONES Y SALUD PÚBLICA, INSTITUTO NACIONAL DE CANCEROLOGÍA
ESPECIAL PARA EL TIEMPO
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