De los métodos de tratamiento hacen parte la cirugía, la radioterapia, la quimioterapia, la terapia hormonal y la terapia biológica.
El objetivo de un tratamiento -que debe estar precedido por un diagnóstico adecuado- puede ser curar, es decir lograr la remisión de la enfermedad por más de cinco años; alcanzar la mayor supervivencia posible, con calidad de vida; paliar o mitigar los síntomas tumorales, usualmente con mínima o ninguna modificación de la enfermedad, o rehabilitar, lo cual consiste en brindar apoyo psicológico, social, físico y cultural para lograr el reintegro a la vida cotidiana en las mejores condiciones posibles. El médico puede usar un solo método o una combinación de ellos, dependiendo del tipo y ubicación del cáncer, de la extensión que tiene y de la edad y salud general de la persona afectada, entre otros factores. Puesto que el tratamiento para el cáncer puede dañar también células y tejidos sanos, con frecuencia causa efectos secundarios que deben considerarse al decidir el tratamiento.
¿Cómo se trata?
Cirugía: extirpa el cáncer y sus efectos secundarios dependen de factores como el tamaño y lugar del tumor, el tipo de operación y el estado general de salud de la persona.
Radioterapia: usa rayos de alta energía para destruir las células cancerosas en un área determinada. La radiación puede administrarse en forma externa, por medio de una máquina que apunta la radiación al área del tumor, o internamente con agujas, semillas, alambres o catéteres, que contienen una sustancia radioactiva que se implantan cerca del tumor. Estos tratamientos no duelen y los efectos secundarios suelen ser temporales y en su mayoría tratables.
Quimioterapia: es el uso de medicamentos (uno o la combinación de varios) para destruir las células cancerosas en todo el cuerpo. Las células sanas también pueden ser dañadas, especialmente las que se dividen rápidamente. Los efectos secundarios dependen principalmente de los medicamentos y de las dosis que recibe la persona.
Terapia hormonal: se usa para tratar ciertos cánceres que dependen de hormonas para su crecimiento. Esta terapia impide que las células cancerosas usen las hormonas que necesitan para crecer. Otro tipo de terapia hormonal es la cirugía para extirpar órganos que producen hormonas. Por ejemplo, los ovarios pueden ser extirpados para tratar el cáncer de seno o los testículos pueden ser extirpados para tratar el cáncer de próstata.
Terapia biológica: utiliza directa o indirectamente el sistema inmune para combatir la enfermedad. Se conoce también como terapia blanco, porque es dirigida a un sitio específico. Es posible que surjan efectos tóxicos secundarios a la terapia, que pueden afectar diversos tejidos y órganos. Una de las acciones en el tratamiento es prevenirlos o paliarlos, por lo que el afectado y la familia deben conocerlos para ayudar a su control y evitar complicaciones mayores.
Algunas personas se preocupan por considerar que los efectos secundarios pueden ser peores que la enfermedad; sin embargo, los pacientes y los médicos generalmente discuten las opciones de tratamiento comparando beneficios y riesgos.
ALEJANDRO GARRIDO
ONCÓLOGO CLÍNICO, SUBDIRECCIÓN DE ATENCIÓN MÉDICA Y DOCENCIA, INSTITUTO NACIONAL DE CANCEROLOGÍA.
ESPECIAL PARA EL TIEMPO
<< Anterior Artículo 2 de 6 Siguiente >>
Publicidad
COPYRIGHT © 2009 CEET Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular. Ver Términos y Condiciones.