Contemplar a la Virgen María del pintor italiano Sassoferrato, habría funcionado como un efectivo analgésico, de acuerdo con un experimento de científicos de Oxford y Cambridge.
El estudio, difundido por la revista 'Pain' (Dolor), fue hecho entre 24 estudiantes, de los cuales la mitad eran devotos católicos y la otra mitad no.
Los investigadores expusieron frente al mismo grupo dos imágenes diferentes, el lienzo de Da Vinci, la 'Mujer con armiño' y la Virgen María de Sassoferrato.
Tras mirar las obras durante 30 segundos recibieron una descarga eléctrica. El grado de dolor que les ocasionó lo calificaron con base en una escala de 0 a 100.
Frente al óleo de Da Vinci tanto creyentes como no creyentes tuvieron una reacción similar. Sin embargo, ante la imagen religiosa, el 12 por ciento de los creyentes manifestaron haber sentido menor dolor.
Las conclusiones indicaron que en el cerebro de las personas religiosas se activa el área de córtex prefrontal ventrolateral, relacionada con la regulación del dolor y de diversas emociones, que reforzarían otros antecedentes científicos que sustenta la reacción de placebo o analgésico, desarrollada más fácilmente en los cerebros de las personas creyentes.
Para el siquiatra Rodrigo Córdoba, "este es un primer hallazgo relacionado con la capacidad que tiene el cerebro a adaptarse a nuevas circunstancias el fenómenos de plasticidad que podría evidenciar características diferentes entre los religiosos y los que no lo son, así como se ha demostrado que otro grupo de personas, por ejemplo los músicos desarrollan unas áreas cerebrales que otros no".
Por su parte, el teólogo, Fabián Salazar, coordinador del Centro de Estudios Teológicos y de las Religiones de la Universidad del Rosario, expresa haber encontrado en diferentes confesiones religiosas con las que ha estado en contacto, que "trabajar por la dimensión espiritual ayuda a llevar y a comprender el dolor".
Salazar se refiere al concepto de la 'salud espiritual' que ha estudiado y reforzado a través de otros estudios como el de terapias alternativas, que relaciona su campo de la teología con el de la salud.
"No creo que se trate de algo tan simple como que si uno reza se le quita un dolor de muelas de inmediato. Creo que se trata algo más profundo, más allá de un simple placebo que demostraría que la religión juega un papel importante para entender la causa del dolor y controlarlo y para ello brinda herramientas como: la oración, la meditación, el silencio o la contemplación, (de imágenes religiosas, por ejemplo).
Entre tanto, Córdoba considera que "aunque hay muchas referencias de casos de estos pero terminan siendo aislados cometen. Si bien, quienes tienen religiosas profundas tienen mayores posibilidades de afrontar situaciones emocionales e incluso cometen menos suicidios, este es un primer hallazgo, que no podría ser concluyente pero obligaría a seguir investigando sobre la materia".
REDACCIÓN VIDA DE HOY
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