"Si es verdad que ella viene a representar al Valle, yo me voy con la frente en alto".
Con esta frase pronunciada con un tono fuerte e incrédulo, Catalina Robayo Vargas, la que hasta ayer era la candidata oficial del departamento del Valle al Reinado Nacional de la Belleza, aceptó en Cartagena que, de no haber otra salida, entregaría su corona a Diana Salgado, primera señorita Valle elegida por la organización regional del certamen.
"Si he de irme del concurso, me retiro", agregó, tras destacar el apoyo que le han brindado sus compañeras y la organización del Concurso Nacional de Belleza, en cabeza de Raimundo Angulo.
"Si vieron la algarabía que me hacen cada que salgo, por eso es que me pongo a llorar en cada entrevista, porque son espectaculares, estos días que he pasado con mis compañeras y con todo el concurso han sido maravillosos, lo único que tengo hasta el momento que contar, son cosas espectaculares", dijo antes de llorar.
La joven, que acepta el retiro por una decisión judicial que la obliga a irse del reinado, para dar paso a Salgado, lamentó que tenga que irse, por decisiones que en nada tiene que ver con su proceder.
"Aquí no se trata de la voluntad de una persona, se trata de una sentencia legal. Lo dejo (el reinado) sin ningún problema, lo que yo he vivido hasta el momento ha sido ganancia", agregó.
Destacó, eso sí, el respaldo del Reinado Nacional de la Belleza. Pero lo que no mencionó Robayo y que se ventiló ayer en el Hotel Hilton de Cartagena, es quién responderá por los millonarios compromisos adquiridos por la reina en su vinculación al certamen, en trajes, ajuares y hasta transporte de comitiva.
Sólo un traje de noche para este concurso, cuesta alrededor de unos 12 millones de pesos. El vestido de la reina del Carnaval de Barranquilla, de este año, por ejemplo costó 20 millones de pesos.
Y, en el caso de Robayo, todos los vestidos de las más de 20 presentaciones, ya habían sido contratados con un conocido diseñador.
Raimundo Angulo, presidente del certamen, dijo a EL TIEMPO que todo esto es preocupante y que, más que el escándalo, lo que le preocupa, es que el reinado se decida por tutelas.
"Ese no es el espíritu del Concurso Nacional de Belleza, es un espíritu de un amor, de integración y de armonía entre los colombianos. Y, claro, de la belleza y de un gran contenido social", dijo raimundo Angulo quién agregó que habrá que ajustar los reglamentos y las normas al interior de los comités regionales, para evitar que esto vuelva a ocurrir.
JORGE QUINTERO
CORRESPONSAL DE EL TIEMPO
CARTAGENA
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