Foto: Rodrigo Sepúlveda-EL TIEMPO
"Uno se cansa de dar y necesita tiempo propio", afirma en entrevista con EL TIEMPO.
Michelle Rouillard está entre nostálgica y feliz de entregar esta noche la corona y la banda que la acreditan como la mujer más bella del país. Dice que su año de reinado fue positivo, pero que muchas cosas deberían cambiar en el concurso. Según ella, no hay una compensación real entre lo que hacen como reinas y lo que les dan por su trabajo.
Ahora, sólo quiere descansar y tomarse un tiempo para decidir lo que hará. Ya hay propuestas en televisión para actuar, presentar o quedarse en el modelaje. Así le habló a EL TIEMPO.
¿Qué tanto quiere dejar atrás a Michelle la reina?
Uno no puede retroceder. No pretendo ser la misma que era antes del reinado porque las cosas de reina se quedan. Me sentí más femenina, más a gusto conmigo misma, me arreglé más, estaba más dada a la gente y eso ya no se puede cambiar. Pero sí quiero volver a sentir que hago las cosas sin tanto protocolo.
¿Cuál fue el momento más complicado del año?
Más que la rutina, la falta de tiempo para estar con las personas que quería ver; por ejemplo, mi familia y mis amigos. Tener una vida normal. No poder salir desarreglada, porque uno a veces también quiere eso. No poder salir y sentirme tranquila sin ser ese personaje público que la gente quería que fuera.
¿Ser reina fue lo que soñó o hubo alguna desilusión?
Es diferente a lo que uno imagina. Es mucho el trabajo. Creo que sería bueno que el concurso encontrara un balance entre lo que una reina tiene que hacer y lo que le dan. Mejor dicho, esa pregunta no la puedo responder.
¿Quiere decir que esto no fue lo que esperaba?
No puedo hablar.
¿Hubo momentos de llanto?
Sí, claro que los hubo y muchos. Uno se cansa de dar y necesita tiempo propio. A veces, pedir permiso para todo también cansa.
¿Debería haber una inducción de lo que significa ser reina?
Sí, sobre todo para saber lo que se le viene encima siendo señorita Colombia.
¿Quién fue su bastón en esos momentos?
Mi mamá, indiscutiblemente, y dos muy buenos amigos: Gabriel y Julián, quienes han sido a los que siempre llamo porque puedo decirles: 'Estoy que me tiro de un balcón'.
¿De qué le sirvió ser reina?
De mucho. Aprendí a conocer a mi país; parte de su problemática y de todo lo positivo que tiene. Crecí como mujer, maduré más rápido. Conocí a mucha gente.
¿Hay algún plato que se quiera devorar tan pronto entregue la corona?
La verdad es que nunca me he cohibido de nada en estos meses. Todo lo he hecho con moderación porque, más que hacer dieta, que es una palabra que detesto porque es como una carga más a todo lo que uno está haciendo, es aprender a comer y a conocer mi organismo.
¿Tuvo muchos pretendientes?
No los hubo. A una reina los hombres no se le acercan, se intimidan. Ahora estoy con alguien. Lo conozco hace seis años, llevábamos cuatro y volvimos hace siete meses. Está viviendo en Canadá.
¿Hay proyectos en televisión?
Sí. Hay propuestas para presentar y hay propuestas para modelar. Creo que me iré por el lado del modelaje. Sin embargo, no quiero dejar el tema de la televisión.
¿Quién será la reina?
No sé, creo que cada año se elige a la que debe ser. Hay caras lindas y buenas alturas. La decisión está difícil.
LUZ ADRIANA VELASCO
ENVIADA ESPECIAL
CARTAGENA
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