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Yidis y su tragedia con el balón gástrico

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Foto: CEET

Los 28 kilos que ha rebajado Yidis Medina no tienen nada qué ver con su huelga de hambre. La ex congresista se sometió a uno de los tratamientos de moda para adelgazar: el balón gástrico.

 Además de lidiar con su situación jurídica, Yidis libra otra batalla: la de su balón gástrico, que se ha convertido en toda una tragedia.

¿Se hizo poner el balón gástrico por vanidad?

Tenía que someterme a un tratamiento para adelgazar. No lo hice por vanidad, sino porque sufro del síndrome de apnea obstructiva de sueño (obstrucción intermitente y repetida de las vías aéreas durante el sueño). El médico me dijo que tenía que hacerme un tratamiento urgente para adelgazar, porque podía morirme.

Y en la cárcel, ¿cómo ha hecho?

Es muy grave, porque uno no puede preparar sus alimentos. Cuando me traen la comida de mi casa es terrible, porque cuando llegan los alimentos tienen  que pasar por muchas manos. No ha sido fácil.

¿Siempre le ha tocado así?

No, yo estaba en el patio 8. Ahí podía prepararme los alimentos y hacer dieta, porque teníamos todo a la mano; ahora, aquí, a donde me pasaron, no puedo tener nada de eso. Esto ha sido una cosa terrible. Me pusieron en una celda que es de un metro.

¿Antes cuánto pesaba?

Cien kilos. Bajé 28 y estoy pesando 72 kilos.

¿Para usted siempre ha sido un problema la obesidad?

Cuando me detectaron el síndrome de apnea del sueño sufrí mucho, sobre todo por la obesidad. Nadie debe ser obeso, eso no es bueno.

¿Cuándo se lo quitan?

Me lo pusieron en abril y me lo tienen que quitar en diciembre.

¿Cada cuánto le hacen los controles?

Cada mes debo ir a controles. Desde que estoy aquí, no he podido ir ni la primera vez; incluso, el médico se la pasa llamado a mi casa preocupado.

¿En la cárcel ha tenido complicaciones?

Claro. Les ha tocado traer muchas veces a los médicos. Me dan mareos, nauseas y trastornos. Un día me caí de la cama o, mejor, del mesón donde duermo... Es que eso es un mesón. Me dio una apnea severa y perdí el conocimiento. Cuando me desperté, pude llamar por una ventanita a las otras niñas y ellas le avisaron al médico.

Si continúa en la cárcel, ¿cómo hará con el balón?

Tendrán que darme una cita, tendrán que llevarme al sitio donde me lo puse para que me lo quiten.

¿Se sometería a otro tratamiento?

Por mi salud lo haría.

Aquí entre nos... ¿seguro que no se desnudó por vanidad?

No, no fue por vanidad. Lo físico me tiene sin cuidado. Lo que me importa es lo que va por dentro de las personas, lo hice consciente de que yo quería demostrar que en Colombia no todas las niñas son modelos. Aquí también hay personas normales, comunes y corrientes.

Por: Gloria Franco
Fotografía: CEET

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