Esta práctica ha dejado de ser vista como algo oscuro y oculto para salir a la luz como un arte. Incluso, el tatuaje es visto hoy como un buen negocio.
'Kike' tiene 32 años, de los cuales lleva 12 haciendo tatuajes. Él mismo tiene dos de ellos, el más grande cubre todo su brazo izquierdo.
Está convencido de que lo que él hace es un arte y que "en Colombia todavía estamos atrasados en la visión que tenemos del tatoo, pues Bogotá no tanto. Pero todavía hay prejuicios: gente que mira mal, que lo regaña a uno".
Para Kike no deja de ser un problema que el tatuaje sea visto como una moda. Si bien eso es bueno para su negocio, hace que la gente, en especial los jóvenes, no tengan una conciencia clara de lo que están haciendo al tatuarse. "Se necesita cierto grado de madurez para hacerse uno", asegura.
En el estudio de tatuaje donde trabaja Kike les preguntan a los clientes, varias veces, si están seguros de entender qué es lo que están haciendo cuando van a tatuarse en lugares muy visibles como el cuello, la cara, las manos o el antebrazo.
Les preguntan si pueden tener problemas por eso, si no se van a arrepentir, por algún efecto que pueda tener en su vida laboral. Kike piensa que sí hay trabajos que son más afines con el tatuaje. Por ejemplo, es más fácil para los publicistas, los diseñadores o los independientes llevar una marca en el cuerpo.
Cuenta la historia de un amigo a quien tatuó. Él trabajaba como paramédico y por eso de estar tan cerca a la muerte, de verla todos los días, decidió tatuársela en el antebrazo izquierdo.
"Para él era como un símbolo de lo que él hacía". Pero sus pacientes no tenían la misma impresión. Muchos se asustaban o creían que el hecho de no sólo sentir la muerte en sus heridas, sino de verla dibujada en la piel de su 'salvador' era, definitivamente, un mal presagio.
Aunque hay muchos que sí piensan en todas las posibles consecuencias antes de tatuarse. Ese es el caso de Claudia.
Ella es estudiante de Ciencia Política, acaba de cumplir 18 años y el regalo que se dio a sí misma fue una estrella en la espalda, sobre el hombro derecho.
Se tatuó la estrella que quería desde hace más de un año pero que su papá no le dejaba hacer. Aunque quería hacérsela en la muñeca desistió de la idea porque, como ella dice: "pienso en el futuro". Le da miedo que cuando se gradúe de la universidad le vayan a poner problema a la hora de buscar un trabajo 'serio'.
Para muchas personas, el mundo del tatuaje se ha convertido en un estilo de vida. Han llegado por primera vez a un estudio de para hacerse uno que después se multiplica o bien convierten todo su cuerpo en un solo tatuaje que van aumentando y perfeccionando con el tiempo. Se enamoran tanto de esta práctica que muchos la convierten en su oficio, "tatuar es una arte, sólo que el lienzo es la piel", dice Kike.
Así se vuelven tatuadores
Algo similar fue lo que le sucedió a Argento Tatto, el nombre artístico de Yamid. A sus 33 años ha trabajado en muchas cosas: comidas rápidas, albañilería y oficios varios.
En algunos trabajos se tuvo que abrir campo para que pese más su valor laboral que el alienígena que tiene tatuado en su antebrazo, prueba fiel de su afición por los temas paranormales.
Argento decidió dejar esos oficios varios y se dedicó a aprender a tatuar. "Y eso que mi mamá no creía que eso era bueno, me decía que es difícil, que no es una necesidad para la gente", cuenta.
Hoy está en proyecto de montar su propio local mientras hace tatuajes a domicilio.
Cuenta Argento varios casos con los que defiende su hipótesis de que "la gente está más abierta a los tatuajes". Por ejemplo el señor de 85 años que se tatuó el 666 en la cabeza en honor a su religión y a su creencia de que este no es un número malo. O el caso del policía retirado que ya cuenta 9 tatuajes en todo su cuerpo.
Similar es lo que le pasó a Paola (nombre ficticio). Ella es artista plástica y llamó un día a hacerse un tatuaje a domicilio (así se sentía más segura). El tatuador hizo su trabajo en frente del papá y la mamá de Paola, ahí vieron por primera vez de qué se trataba el tatuaje.
Estuvieron frente a un tatuador que les explicó lo que estaba haciendo y se encargó de cumplir con las normas de higiene. "a los poquitos días mi papá llamó al tatuador para que le hiciera un tatuaje a él y otro a mi mamá, yo no lo podía creer." Dice Paola. Quien dice ser la más sorprendida con el león y el picaflor que se hicieron su papá y su mamá, respectivamente.
Si bien los tatuajes no son un producto de los tiempos modernos ni de la sociedad de actual, no hay duda de que cada día la práctica crece. Hoy hay más adeptos que están dispuestos a ponerse una marca indeleble y de por vida en su piel. Lo que algún día fue atribuido exclusivamente a marineros, satánicos o tribus urbanas especificas hoy parece ser abierto a quien quiera y pueda.
Eventos como convenciones internacionales de tatuajes, asociaciones de tatuadores, o programas de televisión como Miami Ink o Los Angeles Ink han hecho que la gente del común tenga acceso al mundo del tatuaje y a una nueva visión de este. A través de todos estos acontecimientos los que se dedican al tatuaje como los tatuados están encontrando su reivindicación y reconocimiento social.
El tatuaje: Una práctica milenaria
Son originarios de varias tribus de Eurasia, en donde se han encontrado tatuadas momias hasta del año 6.000 A.C. las tradiciones tatuadoras más antiguas del mundo se ubicaron en la Polinesia, Egipto, América del Norte y el Oriente.
Fue a través de los viajes intercontinentales que realizaban los antiguos navegantes que la técnica del tatuaje se propagó hacia el resto del mundo. También de ahí viene la creencia que relaciona a los marinos con la práctica del tatuaje.
Precisamente esa asociación del tatuaje con ciertos grupos de la sociedad pertenecientes al "submundo" fue lo que los llevó a ser condenados socialmente. En especial en las sociedades muy religiosas se maldijo al tatuaje y se lo ligó a fines satánicos. De manera que las personas tatuadas se convirtieron en estereotipos que los diferenciaban de la sociedad en general para convertirlos casi en monstruos de circo.
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