El acuerdo 022 de 1986, que en principio parecía ser una alternativa para estudiantes de minorías étnicas y culturales y un reconocimiento a la excelencia académica, hoy está a punto de desaparecer.
Las directivas de la Universidad han estipulado en el artículo tercero del nuevo estatuto estudiantil, que "el consejo superior universitario podrá crear, modificar y reglamentar programas de admisión especiales. Dicha reglamentación debe establecer, entre otros aspectos, las condiciones académicas y condiciones específicas que tendrán los admitidos a través de estos programas". El documento se puede consultar en la página oficial de la Universidad Nacional.
Pero según algunos representantes de Paes, la nueva reglamentación puede acarrear consecuencias nefastas para los beneficiarios del programa.
Organizaciones estudiantiles y representantes políticos han decidido poner su voz de protesta frente a lo que consideran "afán de privatizar la universidad pública, proceso que cierra las puertas a los estudiantes menos favorecidos", según afirmó Orsinia Polanco, representante indígena del Polo Democrático Alternativo.
Algunos estudiantes han tomado cartas en el asunto y han decidido pronunciarse frente al nuevo estatuto. Incluso existe una comunidad de jóvenes dedicada a proteger los derechos de los usuarios del programa Paes.
Para Émerson Postás, estudiante de Derecho y vocero de la organización, "el nuevo estatuto es aún más represivo que el anterior, y constituye un atentado al derecho a la educación".
Pero, ¿Por qué creen los estudiantes que este nuevo estatuto puede perjudicar sus aspiraciones académicas?, ¿Cuál es el verdadero malestar de los alumnos, en este caso indígenas y mejores bachilleres, frente a la nueva legislación?
La situación de los alumnos beneficiarios del programa Paes pasa por una serie de convenciones que no tienen que ver únicamente con el sentido académico, reclaman: Las condiciones sociales y culturales en las que se mueven los estudiantes que vienen de afuera, influyen tanto en su desempeño estudiantil como en su vida diaria.
El literal c de artículo 42 menciona, por ejemplo, que se debe presentar un promedio aritmético ponderado mayor que 3.0, lo que constituye un verdadero inconveniente para los estudiantes de otras regiones que, sobre todo en los resguardos, reciben una educación básica escolar que dista en gran medida de la recibida en Bogotá, más en una universidad como la Nacional.
"No podemos llegar a condiciones iguales con los otros estudiantes. Nuestro nivel es un poco más bajo y cuesta adaptarse al sistema educativo de la universidad", Afirma Manuel Cuaspa, estudiante de la universidad y vocero de Oepaes.
Además los directivos de la universidad no tienen en cuenta que, como nuevos habitantes de la capital, los estudiantes del programa Paes necesitan tiempo, espacio y medios para subsistir. Ellos están obligados, además de estudiar, a preocuparse por conseguir un techo y una ración diaria de alimento.
Pero más allá del acondicionamiento que deben hacer los estudiantes a la nueva ciudad, a la nueva cultura y a un nivel educativo decididamente superior, la parte económica es sin duda alguna el punto neurálgico de la discusión.
La iniciativa de la universidad por convertir a este centro educativo en un establecimiento privado que emplea un sistema de créditos perjudica claramente a los jóvenes involucrados en el programa. La idea de trabajar para pagar su universidad influirá aún más en su rendimiento, cuando no impida la posibilidad incluso de ingresar a la institución.
Aparte de tener que pagar por créditos, los estudiantes adscritos al programa perderán el beneficio de pagar una mínima parte de la matrícula y ser, aunque no lo sean, inscritos como estudiantes de estrato uno.
La reclamación de los jóvenes de la Oepaes continúa pero las condiciones para el desarrollo de la formación profesional de los estudiantes de bajos recursos o de minorías culturales es cada vez más difícil. Más cuando, según el vocero estudiantil Émerson Postás, el actual vicerrector de sede de la Universidad Nacional de Bogotá -Fernando Montenegro-desconoce la existencia del programa Paes.
El tiempo Universitario intentó dialogar con alguna fuente de la Universidad Nacional al respecto pero no fue posible.
MARIO ZAMUDIO
Pontificia Universidad Javeriana
Para Tiempo Universitario