La idea se le ocurrió al barranquillero Carlos Franco Amastha, que hace ocho años creó Eadcom y que, después de ver los resultados en Brasil, pretende exportar el modelo a Colombia.
Esa es la solución que en Brasil han encontrado para llegar a losa estudiantes de un país tan extenso como este, con 8,5 millones de kilómetros cuadrados, y donde Internet no es una realidad en esas regiones.
Maestros y estrellas
Tres, dos, uno. "Bienvenidos a su : clase de matemáticas", dice en portugués el profesor Joelson Araujo, mientras camina por el estudio de televisión satelital, que es su salón de clase.
Son las 7:15 de la noche y a esa hora el maestro, que fue previamente maquillado, les enseña ecuaciones a unos 3.000 estudiantes de Licenciatura en Matemáticas que él no conoce.
El profesor Joelson no está solo. A su lado están los maestros Paulo Vitorio y Moisés de Souza, así como un camarógrafo y un editor. Los profesores dieron clases tradicionales con tiza y tablero durante muchos años, pero ahora, gracias a sus cursos televisados, son estrellas de la televisión entre los estudiantes.
"Al comienzo fue difícil, pero ahora es gratificante. Los alumnos nos piden autógrafos y, cuando viajamos y nos reconocen, se toman fotos con nosotros", cuenta Vitorio, el profesor que un rato antes de comenzar la clase repasó con sus compañeros de estudio qué iban a decir a los teleestudiantes y a qué cámaras tenían que mirar.
"Usted allá, amigo, el que se está durmiendo, ponga atención", continua Joelson, como si de verdad viera a sus estudiantes.
A 6.000 km de distancia
Mientras ellos hablan a las tres cámaras en Palmas, en pleno centro selvático de Brasil, los alumnos están a más de 6 mil kilómetros de distancia, en teleaulas o centros asociados, donde ven las clases en compañía de otros estudiantes y de un tutor.
Este se encarga de trasmitir las preguntas por Internet hasta el estudio para que los profesores las respondan en tiempo real o en menos de 42 horas, si necesitan investigarlas.
Enit Smikidi, una indígena de la comunidad Xeronte, fue alumna con este modelo. "Era la única manera que teníamos de estudiar. Es como realizar un sueño. Yo llevaba a mis niños a la clase y así podía cuidarlos y atender al profesor", cuenta la mujer, que hoy es maestra de primaria de los niños de su comunidad.
"En muchos de estos lugares no va a llegar Internet pronto. Entonces, mientras eso pasa, no podemos esperar", dice Julián Rizo, un colombiano de 32 años que preside la empresa. Él agrega que el satélite que instalaron en Palmas, cuyo costo fue de 2 millones de dólares, hace que nadie se quede por fuera.
Lo que hacen, entonces, es que dos veces por semana los estudiantes de las carreras que tienen en convenio con la Universidad Departamental de Tocantins, llamada Unitins, van a clase por televisión. Y allí mismo pueden complementarla con Internet de banda ancha y responder sus exámenes a través de ese medio.
"La idea de estudiar en comunidad es mejor que tener un individuo solo frente a un computador", dice Amastha.
Según la Encuesta Nacional de Desempeño que hacen en Brasil, los estudiantes de 11 de los 17 programas que ofrecen obtuvieron mejores resultados que en los mismos programas presenciales y, según sus cifras, el 75 por ciento de los estudiantes de este modelo son preferidos para trabajar en las entidades públicas.
CATALINA OQUENDO B.
ENVIADA ESPECIAL*
PALMAS, TOCANTINS (BRASIL)
*ESTE ARTÍCULO SE REALIZÓ POR INVITACIÓN DE EDUPOL COLOMBIA. COM
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