Foto: Jaiver Nieto, Abel Cárdenasy Rodrigo Sepúlveda / EL TIEMPO
Juan Carlos Andrade (izq.) tiene parálisis cerebral. Johanna Balaguera (centro) necesita una intérprete. Maritza Medina (der.) cuenta con herramientas especiales.
Presentar un examen, hacer trabajos en grupo e, incluso, caminar por el campus para ir a clase es lo más difícil que deben afrontar en sus carreras.
Ir a clase es una carrera de obstáculos para Juan Carlos
"¿Alguna vez ha intentado caminar en lodo? -pregunta Juan Carlos Andrade, estudiante de derecho de la Universidad El Rosario- Así es que me siento yo al moverme". La parálisis cerebral que padece lo hace caminar lento.
Su mente, sin embargo, es rápida, y señala las dificultades que tienen los discapacitados. "Hay muchas escaleras, baños sin barandas, y las construcciones no piensan ni siquiera en la evacuación de uno cuando haya alguna emergencia".
Con ayuda de un bastón, comienza su recorrido 15 minutos antes de su clase de derecho penal, en un quinto piso, y esquiva el "tráfico humano" que se le atraviesa. En el salón, la ayuda de los profesores es clave: no puede tomar notas legibles y usa un computador como cuaderno.
Ahí mismo contesta sus exámenes cuando no son orales. Se sienta en la primera fila del curso, porque tiene disminución auditiva y debe usar un par de audífonos que le facilitan estudiar. Sin embargo, como él mismo bromea, "sentado adelante no me puedo dormir".
Johanna estudia con los oídos que le presta Nelly
Parado frente a los estudiantes, el profesor de economía y negocios dicta su clase mientras, en una esquina del salón, Nelly Rodríguez mueve sus manos y traduce con señas lo que él acaba de decir.
Ella es los oídos de Johanna Balaguera Vargas. Es como su siamesa, y quien ayuda a que esta joven de 22 años continúe sus estudios de Administración de Empresas en la U. de La Sabana.
Es uno más de los esfuerzos de la familia, que paga la intérprete. El resto lo hace la joven, quien ya va en séptimo semestre y tiene una doble titulación en Institución de Servicios, manteniendo las becas que le dan la Asociación de Amigos de La Sabana y Bellcorp. Su limitación física no la amilana en la universidad y, cada vez que puede, participa y pregunta, como hace unos días, cuando el Presidente visitó el campus.
Como solo puede pagar la intérprete durante las clases, Johanna aprendió a leer los labios de sus compañeros de carrera y, con paciencia, les enseña lenguaje de señas.
Maritza cuenta los pasos para llegar a la universidad
"Entre esta esquina y la entrada de la universidad hay 120 pasos que terminan donde hay un árbol", dice Maritza Medina. Se guía también por el olor de las arepas que una señora asa en una esquina. Tiene glaucoma, una enfermedad congénita que no le ha impedido estudiar español en la Universidad Pedagógica.
Toma apuntes en braile porque, dice, es una "ciega autóctona", y lo hace tan rápido que cualquier compañero vidente podría pedirle que lo desatrase. Es un trabajo desgastante: su mano termina cansada y puede acabar un cuaderno en tres semanas.
Maritza dice que cada vez la universidad ha incluido más a los discapacitados, pero aún hay cosas por mejorar. La Facultad de Educación Especial trabaja para capacitar a los maestros para que, por ejemplo, sean más descriptivos en sus explicaciones y así personas como ella no se pierdan detalles de las clases.
Para los docentes, es también un proceso difícil. Deben entender el gran esfuerzo que hacen ellos, dice. Tienen también unas cabinas con computadores y un software que les lee lo que aparece en la pantalla.
Existen desde hace cuatro años y las consideran un logro, pero no funcionan tan rápido como ellos necesitan. Cuando les ponen a leer un texto deben escanearlo para que el programa se los lea o buscar a alguna persona, con tiempo, que los ayude. "Depender académicamente de los demás es lo más difícil".
<< Anterior Artículo 3 de 7 Siguiente >>
Publicidad
COPYRIGHT © 2009 CEET Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular. Ver Términos y Condiciones.