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El significado de las posturas

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Columnsita, experta en protocolo y etiqueta

Una de las expresiones con las que el humano se da a conocer es su lenguaje corporal. Diana Neira, experta en protocolo y etiqueta, habla de las posturas corporales indicadas para cada ocasión.

Como cualquier otra forma de comunicación, el cuerpo dicta palabras, puntuación y frases.

Me molesta que mis hijos, en vez de sentarse, se echan sobre los muebles, se escurren y extienden piernas y pies, y sus amigas llegan, inclusive, a sentarse en posición 'flor de loto'. Al comer, ponen el brazo con el codo incluido sobre la mesa y se agachan sobre los platos. Además, reciben a amigas y amigos en su cuarto y se recuestan con zapatos, mientras toman bebidas y comen.

Quien desea ser bien recibido y recordado respeta a quienes tiene a su alrededor, lo que se manifiesta desde la forma como se para, se sienta o se ubica en la mesa del comedor.

Las posiciones y los movimientos correctos son aquellos según los cuales lucimos bien y hacemos sentir bien a los demás. Cada persona posee su propia manera de caminar; incluso, puede ser reconocida por sus amigos así hayan dejado de verla. Sin embargo, las posturas cambian según el estado de ánimo.

Los brazos son el marco natural del cuerpo y, como tal, conviene que lo acompañen. Se debe evitar cruzarlos, o ponerlos de manera que las manos cubran la zona pélvica o se guarden en los bolsillos. Conviene dejar brazos y manos a los lados del cuerpo o moverlos acompañando las palabras, siempre y cuando no se agiten más que estas.

Al sentarse, se aconseja hacerlo como si se sacara pecho, con la columna recta, de manera que la barbilla permanezca paralela a las piernas, los brazos flexionados y la rodilla en línea con el tobillo.
En el caso masculino sí se separan las piernas, el máximo espacio entre las rodillas, es el ancho de las caderas. Si una mujer cruza las piernas, debe hacerlo en diagonal de manera que una descanse sobre la otra; los brazos van encima de la pierna superior o a los lados del cuerpo.

En la mesa, mientras se come, los brazos se doblan y van pegados a los costados del cuerpo; y los codos, por fuera de la mesa; brazos y manos se deben dejar ver. Al descansar o terminar, se ponen debajo. Jamás, encima de la mesa el codo, así se trate de la sobremesa.

Al descansar en la cama, siempre se quitan los zapatos. Si desea adoptar una postura original se busca la ocasión apropiada, jamás ante un público que se pueda incomodar. Quien se sienta con las piernas separadas o las cruza y muestra la suela del zapato manifiesta desenfado y un carácter irrespetuoso.

Somos criaturas con hábitos que con el tiempo se convierten en parte de nuestra personalidad; lo mismo ocurre con el cuerpo, que se acostumbra a asumir las posturas que practica.

Los gestos transmiten y revelan el pensamiento de quien los hace. Se pueden comparar con palabras y mensajes. El lenguaje del cuerpo delata.

DIANA NEIRA
CONSULTORA DE IMAGEN

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