Un asteroide lleva el nombre de un ingeniero mecánico antioqueño,
que dejó su carrera después de 30 años para dedicarse a la astronomía.
Lejos, muy lejos de la Tierra, en un punto remoto entre Marte y Júpiter, orbita un asteroide con nombre colombiano. Es el Antbernal, un cuerpo rocoso de unos siete kilómetros de diámetro, que debió esperar miles de millones de años para ser descubierto y bautizado en honor al astrónomo paisa Antonio Bernal.
Fue una noche del 2005, cuando el español José Manteca lo observó por primera vez. "Se me paró el corazón, es muy emocionante descubrir algo nuevo", señaló a EL TIEMPO este aficionado, que dedica las noches de los viernes y los festivos a la observación del universo, después de cumplir con sus labores de visitador médico.
Y aunque la observación es solo un hobby, ha detectado 17 asteroides y ha logrado que la Unión Astronómica Internacional los llame como él sugiere. El nombre de Bernal lo propuso después de conocer la labor en la astronomía del colombiano. "Se lo merecía por esa misión de propagar el conocimiento científico", dice el español.
Bernal, después de haber dedicado 30 años de su vida a la ingeniería mecánica, abandonó su carrera para dirigir el Observatorio Astronómico de su natal Medellín, de donde pasó a dirigir las comunicaciones del Observatorio Fabra, en Barcelona, que según Manteca volvió a funcionar gracias a Bernal.
En Colombia, el paisa participó en la creación de la Red de Astrónomos de Colombia (RAC), y considera a la astronomía como su nueva profesión, en la que su mayor logro es "enseñarle a la gente" a comprender el universo. "Es el trabajo más distensionado del mundo y veo los frutos de inmediato. ¿Qué más le puedo pedir a la vida?", dice.
Confiesa sentirse "muy comprometido" con Colombia por el honor que le hicieron . Él y el ingeniero Julio Garavito, cuyo nombre lleva un cráter de la Luna desde 1970, son los únicos nacionales que tienen el honor de verse reflejados en el cielo.
CAROLINA LANCHEROS RUIZ
REDACCIÓN VIDA DE HOY