A estos animales, que pueden pesar hasta tres toneladas, se les ponen sensores que transmiten la información a los satélites cuando emergen del agua para respirar.
Con el proyecto también se pretende realizar un mapa sobre el cambio climático. Las regiones polares tienen un papel muy importante en el calentamiento de la Tierra y cambian a mayor velocidad que cualquier otra parte del mundo, dijeron los científicos.
"La observación bajo el hielo marino resulta muy cara y lenta. Esto nos han permitido observar por primera vez grandes áreas bajo los hielos invernales", dijo Steve Rintoul del Centro de Investigación del Clima y el Ecosistema en el Antártico de Australia.
"Los satélites no pueden ver el océano a través del hielo y los dispositivos que utilizamos por todos los océanos del mundo tampoco pueden emerger para transmitir los datos al satélite porque están atrapados por el hielo".
Uno de los aspectos más innovadores de la investigación con focas ha sido utilizar los datos de los cambios de la salinidad para determinar la cantidad de hielo que se ha formado durante el invierno, dijo Rintoul.
"El hielo marino es importante para el clima porque refleja la energía solar de vuelta al espacio", concretó el científico, de manera que cuanto menos hielo haya en la Tierra más subirá la temperatura del planeta.
Así funciona el sistema
Los sensores, del tamaño de un teléfono móvil, se ubican sobre las focas cuando vuelven a las islas subantárticas para reproducirse y mudar durante el verano.
Una vez han creado la piel para la siguiente estación, se les pega los sensores en la cabeza.
Aunque los elefantes marinos no son peligrosos y los científicos pueden acercarse bastante, los animales son sedados para colocarles los sensores con toda seguridad, dijo Rintoul.
Estos animales miden la temperatura, la salinidad y la profundidad, ya que pueden sumergirse a unos 2 kilómetros de profundidad y recorrer distancias de hasta 65 kilómetros al día.
Los datos de los elefantes marinos del Antártico todavía no permiten a los investigadores llegar a una conclusión firme sobre los cambios bajo el hielo marino ya que son nuevos y no hay información con que cotejarlos.
Pero, de esta manera, se establecerá una línea de investigación que servirá para futuros estudios sobre el cambio climático, concluyó Rintoul.
El investigador explicó que los investigadores tienen en marcha un nuevo experimento con motivo del Año Polar Internacional que implica a científicos de varios países.
"Vamos a utilizar un total de 160 animales en los océanos Ártico y Antártico. Entre ellos habrá diferentes especies de focas porque tienen tipos distintos de alimentación y, de esta manera, podremos ver más zonas oceánicas", comentó el científico.
Por Lawrence Bartlett
AFP
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