La quema y tala de bosques tropicales, caza de primates con fines alimenticios y comercio ilegal de especies salvajes son las mayores amenezas para estos animales.
que se presentará este martes en el XXII Congreso de la Sociedad Internacional de Primatología (IPS) en Edimburgo (Escocia). De acuerdo con el estudio, financiado por varias organizaciones de conservación natural, casi la mitad de las 634 clases de primates registradas en el mundo corre peligro, en base a los criterios de la llamada "Lista roja de especies en peligro" de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (Uicn). Este examen del estado de los primates, como simios o monos, ha sido elaborado con la colaboración de científicos y organizaciones de varios países, y es el más exhaustivo realizado en cinco años, según afirmó la Uicn en un comunicado. Según el estudio, que contribuirá al debate en el congreso de primatología más importante del mundo, que se celebra hasta el 8 de agosto en la capital escocesa, más del 70 por ciento de los primates en Asia han sido clasificados como vulnerables, en peligro o peligro crítico (que podrían desaparecer para siempre en un futuro cercano). Durante años, la Uicn ha alertado sobre la desaparición de primates, pero ahora hay "datos sólidos que muestran que la situación es mucho más crítica" de lo imaginado, afirma en la nota Russell Mittermeier, presidente del Grupo Especialista en Primates de la Comisión de Supervivencia de Especies de la Uicn y presidente de Conservación Internacional (CI), que cofinanció el estudio. El análisis, sufragado también por la Fundación Margot Marsh Biodiversity y Animal Kingdom de Disney, forma parte de un amplio estudio sobre el estado de los mamíferos que se presentará en el Congreso Mundial de la Naturaleza que se celebrará el próximo octubre en Barcelona (España). Según el examen de los primates, una especie que comparte casi todo su ADN con el seres humanos, en Vietnam y Camboya casi el 90 por ciento de las especies se considera en riesgo de extinción. Las poblaciones de gibones, monos o langures, entre otras, han disminuido a causa de la pérdida de su hábitat, exacerbada por las prácticas de caza de subsistencia y el comercio de animales salvajes para productos de medicina tradicional china o mascotas. Dos de estas especies pueden estar ya extinguidas: el colobo rojo de Bouvier (Procolobus pennantii bouvieri), que no se ve desde hace 25 años, y el colobo rojo de Miss Waldron (Procolobus badius waldroni), del que no se tiene constancia desde 1978. A su vez, unos bosques saludables proveen de recursos a las poblaciones humanas, y pueden absorber y almacenar el dióxido de carbono causante del cambio climático. Desde el año 2000 se han descrito 53 especies de primates hasta entonces desconocidas para la ciencia. De ellas, 40 están en Madagascar, 2 en África continental, 3 en Asia y 8 en América Central y del Sur. A pesar del panorama en general desalentador, ciertas especies se han podido recuperar con éxito. Por ejemplo, en Brasil, el tití león negro (Leontopithecus chrysopygus) pasó en 2003 de estar en peligro crítico a solo en peligro, al igual que el tití león dorado (Leontopithecus rosalia), tras tres décadas de esfuerzos por varias organizaciones.
En otros lugares del mundo, desde los pequeños lemures hasta los gorilas de montaña, se enfrentan a retos para su supervivencia, advierte la Uicn.
En África, 11 de las 13 clases de monos colobos rojos evaluados fueron listados como "en peligro crítico" o "en peligro".
Los primates son importantes para la salud de los ecosistemas que les rodean, al contribuir a su desarrollo a través de, por ejemplo, la dispersión de semillas.
EFE
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