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¿Cómo pedir un aumento y no salir desinflado?

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Solicitar una mejora salarial puede convertirse en una verdadera faena, de la que se puede salir mal librado si no va preparado. Los expertos dan pautas sobre cómo hacerlo y salir airoso de este reto.

Quizá uno de los momentos laborales más coyunturales para cualquier empleado es renegociar el sueldo. No falta quién, en medio de su febril deseo de ganar más, le tiembla la voz, le sudan las manos y en un mar de confusión ve cómo su 'trabajada' táctica se va al piso, así la haya ensayado cientos de veces hasta en el baño de la ofi cina. Otros, en cambio, solo esperan un milagro, dejan esa tarea en manos de San Pancracio bendito (el patrono del trabajo), mientras observan frustrados cómo el sueldo de sus compañeros asciende, no por las escaleras sino por el ascensor.
La primera regla es no pensar ni hablar con el deseo, como dicen por ahí, sino hacer ver que su mejora salarial es una necesidad. La segunda, es no precipitarse, sino pedir con conocimiento de causa. Charlie Hall, vicepresidente de Top Management, compañía líder mundial en el proceso de selección de altos ejecutivos, da algunas sencillas pautas de cómo hacerlo y tener más posibilidades de salir airoso.

Conozca su empresa. Tenga claras sus políticas salariales y su marco legal. Examine la situación actual de la organización, sus utilidades, sus pasivos y cómo está frente a la competencia, así como sus posibilidades de crecimiento nacional e internacional. Tendrá argumentos a la hora de solicitar el aumento.

No pida por pedir. Si, por ejemplo, usted es un ejecutivo del área de mercadeo, al reunirse con su jefe debe mostrarle que su aumento redundará en el nivel de utilidades y rentabilidad de la compañía. Hágale ver que si el empleado gana, la empresa también.

No demerite su labor. Todos los trabajos, creativos, de logística o financieros, infl uyen en la rentabilidad de una empresa. Los primeros son precisamente los más remunerados porque implican crear nuevos proyectos, innovar y estar actualizados, por eso el empleado tiene todo el derecho de pedir un incremento.

No exagere. Cada empresa tiene políticas y escalas salariales que limitan algunos incrementos y usted debe conocerlas. Claro está que existe un perfi l de candidatos escasos en el mercado laboral, que siempre serán apetecidos y la organización no dudará en retenerlos. Por eso, para no perderlos, pueden ofrecerles bonos extrasalariales y hasta acciones de la compañía.

Sus actualizaciones pesan. Al pedir un aumento
salarial tenga en cuenta los cursos, seminarios, especializaciones y maestrías realizadas, porque deben ser valorados y por eso el dinero invertido en capacitación tiene que ser remunerado, así como los años de trabajo y el buen desempeño en un cargo.

Si le dicen no, no se estrese.
Si los argumentos que expuso son válidos, es un buen empleado y el aumento es viable dentro de la empresa, pero no hay una buena recepción de tal solicitud,
la organización corre el riesgo de perder un empleado talentoso. Por eso, tenga presente que la competencia siempre sabrá de su potencial y es importante que contemple otras posibilidades en el mercado.

Pierda el miedo. Un empleado es un activo de la empresa, entonces si no lo valoran en una parte, lo harán en otra y por lo tanto debe asegurarse de trabajar donde más benefi cios le ofrezcan.

Sin fórmulas mágicas

Aunque resulta difícil determinar qué se puede exponer al pedir un aumento, porque cada empleado vive una realidad laboral distinta, sí existen ciertas herramientas para hacerlo bien. Estas son las sugerencias de la sicóloga Patricia Vaca:

Hágase un autoexamen de su labor. Revise sus aciertos, desaciertos y su situación en la organización. Es decir, si en los últimos meses ha tenido ciertas fallas, analice si debe esperar un momento más favorable.

Aprenda a predecir a su jefe. Determine los días y los escenarios en los que podría hablarle. Estos dependen del grado de confi anza existente y de los canales acostumbrados para hacer la solicitud: a través de una carta o si puede simplemente pedir el aumento en su ofi cina o hasta en una reunión social.

Ensaye cómo lo diría. Hable con una actitud firme, segura, seria y serena, que no suene amenazante. Confíe en que su exposición de motivos irá más allá del simple deseo, pero tenga claro que no necesariamente habrá una respuesta positiva inmediatamente.

Controle sus emociones.
Esto es clave al momento de hablar con su jefe. No es que apenas escuche un "no" por respuesta o cierto titubeo, cuando el jefe le diga "veremos si es posible", usted se descomponga. Si se prepara para escuchar una negativa, evitará las explosiones de temperamento.

Si escucha un "no, no es el momento"... No se precipite y acuerde con su jefe una espera prudencial para volver a hablar de la modificación salarial. Si vuelve a escuchar un no, tal vez esté en el lugar equivocado y es mejor que empiece a repartir hojas de vida.

Si quiere saber más: Charlie Hall, de Top Management. Tel. 312 3112 (Bogotá). Patricia Vaca, sicóloga. Tel. 861 5555. (Bogotá).

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