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La batalla de Flores

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Foto: Hernán Puentes

María Luisa Ortíz, Modelo venezolana

No pocos ojos se posan sobre la top model venezolana María Luisa Flores cuando le coquetea a una cámara fotográfica o desfila en una pasarela, sino también cuando ejerce su vida como cualquier mortal. ¿Pero qué tanto la conocen? Ella, además de ser una modelo hasta hace poco errante, aprovecha su imagen para ayudar al hogar Niños por un Nuevo Planeta, que acoge a menores abusados sexualmente y da la batalla por ellos. Una cara muy conocida se revela para C. 
 
Las oportunidades surgen cuando menos se esperan. Así le ocurrió a María Luisa Flores, una de las modelos más destacadas que ha dado Venezuela, y que después de moverse por el mundo como un torbellino desde los 14 años, llegó a Colombia para hacer unas fotos con Touché, la firma de lencería, y se quedó. Actualmente su figura es la imagen de muchas marcas, entre las que se cuentan Saha, Redd's y Lafayette.

Pero el espíritu gitano, arriesgado e indómito de esta espigada trigueña con rostro de facciones perfectas no se aquietó. Por algo dice que de su familia materna, por fortuna, no heredó el sedentarismo, el miedo a mudarse y que no intuye dónde envejecerá, solo que será en el mar.
 
Dulce, pero de carácter fuerte y dispersa como buena Libra, ella tiene un pie en la tierra y otro en el aire, pero no se pierde a la hora de perseguir sus sueños, entre ellos ayudar a una fundación de niños que necesita el apoyo de la gente para aprender a vivir de una manera digna su infancia y adolescencia. De esta, una de sus facetas menos conocidas, de sus batallas no tan floridas y sus secretos de corazón habló con C.
 
Por el modelaje ha vivido en Italia, México, Japón, Estados Unidos, Alemania, París, España y ahora Colombia, pero usted se mantiene unida a su familia. ¿Cómo fue eso de conocer realmente a su padre a los 22 años?

Mi papá, que es un diseñador gráfico andaluz y un gitano como yo, ha vivido en muchos sitios, por eso lo vi poco. Yo estaba radicada en México, cuando su esposa, una traductora italiana que tiene mi misma edad y dos hijos con él (de 2 y 3 años) llamó a Venezuela y dijo que era una amiga mía de Italia y le dieron mi número. Un día él me llamó y me dijo: 'María Luisa, soy tu padre' (ella lo imita con marcado acento español). Hacía seis años no nos hablábamos y seis meses después nos reencontramos en Europa.
 
Su mamá es psicopedagoga, trabajó en preescolar y con niños de muy bajos recursos en las zonas más deprimidas de Caracas. Usted hace año y medio está apoyando a la Asociación Hogar Niños por un Nuevo Planeta, que en Bogotá ayuda a niños abusados sexualmente.

¿De ella heredó esa sensibilidad social?
 
Sí, ella es el pilar de mi vida. La admiro porque es una mujer honesta, honrada. Es más, recuerdo que cuando yo tenía 7 años me robé un chicle y cuando se dio cuenta, me agarró de la oreja y me llevó ante el señor de la tienda, me hizo regresarlo y ofrecerle disculpas. Desde ese día me quedo claro que uno no puede estar tomando lo que no es de uno. 
 
¿Y usted cómo se vinculó con esta fundación colombiana?

Por  la actriz Indira Serrano, mi mejor amiga aquí. Ella me llevó al hogar porque también ayuda, pero me costó mucho regresar por las dolorosas historias de abuso que afrontan estos niños. La violación es lo peor que le pueden hacer a un ser humano. Volví a los tres meses y ahora colaboro tratando de conseguir fondos para el sostenimiento del hogar, que ahora pasa por un momento crítico.
 
No son pocas las figuras en Colombia que ventilan su ayuda a fundaciones sociales y, a veces, pueden parecer oportunistas.

¿Qué la motivó a unirse a esta causa?

Siempre me rondaba la idea de ayudar, pero mis continuos viajes me lo impedían. Cuando vi el trabajo que están haciendo Paola y Nicolás Franceschi con los niños, me enamoré de la causa. Lo hago porque en Colombia hay muchas personas esforzándose por castigar a los culpables de abuso sexual y pocas dedicadas a los niños víctimas, y todos tenemos derecho a una segunda oportunidad.
 
A una mujer de espíritu gitano como el suyo, ¿qué la asentó en Colombia?

Quería vivir en Latinoamérica porque Europa es fantástica, pero el europeo es muy pesimista. Se ahoga en sus problemas. Aquí se tiene la mentalidad de que si algo está mal hay que ver qué se hace para mejorar.
 
Y en lo personal, ¿usted en qué siente que ha mejorado, qué batalla ha ganado?

La que libré con mi trabajo y mi autoestima. En este oficio se piensa que todas las modelos son bobas, por eso me aterraba decir que me dedicaba al modelaje. Cuando me preguntaban en qué trabajaba, respondía: soy fotógrafa o publicista. Ese temor lo superé apenas hace tres años y, en parte, gracias a estar en Colombia.
 
Y en esta profesión tan pública, ¿qué tan complicado le ha sido manejar su intimidad?

Todavía no he aprendido, estoy en proceso (risas).
 
Lo más absurdo que se ha dicho de usted...
 Que estaba embarazada. Lo dijeron el año pasado y este año lo repitieron. 
 
¿Y cuál fue su reacción?

Me molesté mucho. Inventarse un cuento de alguien es una falta grave. En la revista que lo dijeron nunca publicaron una disculpa. La verdad, me afecta, pero cada día menos, he entendido que las noticias más fuertes venden y es lo que todos queremos leer. Ya me río de eso.    
 
¿Pero en sus planes si está ser mamá?

Tengo ganas hace rato. En una entrevista dije que tener un hijo era un asunto delicado y el periodista interpretó que yo no quería tenerlos. Eso es mentira. A mí me encantan los niños y deben ser concebidos con la persona adecuada. No es una decisión que se tome a la ligera. Los hijos deben ser programados.
 
¿Se ha fijado una fecha límite para la maternidad, quizá después de los 30 años?

No. Cuando consiga al papá.
 
¿Y qué requisitos debe cumplir?

Debe ser una persona sensible, responsable, inteligente, amorosa, con sentido del humor, trabajadora. 
 
Usted ha madurado 'biche'. A los 14 empezó a trabajar como modelo, a los 17 vivía sola en Japón, ya se casó (con el empresario Sammy Bessudo) y se separó. ¿Se volvería a casar?

Sí. Hubo un momento en que pensé que no. Pero sí, sí lo haría.
 
¿Qué la hizo cambiar de opinión?

Conocer gente felizmente casada y que le ha ido bien, que es difícil. Ver eso da esperanzas y creer en el amor para siempre es una opción. Yo creo que hay alguien para uno, sin duda, y estará esperando en alguna parte.
 
¿Y María Luisa ya lo encontró?

Mmm, no sabe, no responde (risas).
 
¿Colombia está en sus planes para asentarse y formar una familia?

Sí, me encantan los hombres colombianos por su alegría y su curiosidad, todo depende de lo que pase en el futuro.
 
¿Qué tienen que hacer para enamorarla?

Ser detallistas. Me encanta que me regalen flores... Los colombianos no tienen esa costumbre, es lo único que les falta.
 
Usted es una trabajadora incansable, es imagen de una firma de vestidos de baño, de una cerveza y de una empresa textil, por citar solo algunas. ¿Qué hace cuando no está en una sesión de fotos o sobre una pasarela?

Tengo mis épocas de salir. Ahora no lo hago mucho y cuando salgo no soy de la que se arregla mucho, 'extra-producirme' me da pereza.
 
¿Por qué ahora está tan casera?

Cuando la gente rumbea mucho, tiene que ver con cómo está su corazón, de qué está escapando y de qué no. Y yo en este momento estoy tranquila. No tengo nada que buscar.
 
¿Y cuándo le gustaba salir de fiesta, de qué estaba escapando?

No, a lo largo de mi vida ha habido momentos de mucha rumba y otros en los que solo me provoca quedarme en casa ver una película o ir al teatro. Mi última etapa fiestera fue el año pasado. Este año bajé la intensidad, estoy saliendo muy poquito. Hay días que me provoca salir a cotorrear con los amigos, me tomo algo y me voy a dormir.
 
¿Y cómo está su corazón?

Está muy bien, está feliz. Está feliz, feliz.  

Destacados

"Hace seis meses terminé con mi negocio de accesorios que hacía con comunidades indígenas de aquí y de Venezuela. No funcionó por los problemas de control cambiario en mi país".
 
Una de las 'bofetadas' que he recibido como modelo provino de un italiano que estaba hablando mal de Cuba. Decía que todas las latinas, especialmente las modelos, éramos como las cubanas... prostitutas. Yo solo le respondí: ¡Qué tristeza que haya personas que tienen que pagar por tener sexo! 
 
El modelaje es una carrera corta y yo ya estoy tocando fondo. Me gustaría dedicarme al diseño de interiores, lo que estudié, y volver a trabajar con el arquitecto Simón Vélez. 
 

  
 
 Duro con los abusadores
 
El proyecto de ley que busca incrementar las penas a los abusadores sexuales infantiles, es prácticamente una realidad en Colombia. Al cierre de esta edición ya había pasado en el último debate de la Cámara (el pasado 17 de junio) y solo falta que el Presidente lo apruebe con su firma, para que aquellos que se atrevan a acosar, acceder o abusar sexualmente de un menor de edad, se enfrenten a penas carcelarias entre los 8 y los 22 años. La iniciativa aumenta considerablemente las condenas a las que se enfrentan los violadores actualmente e incrementa entre 3 y 4 veces más los años de cárcel que deben pagar, comparado con lo que hoy establece el Código Penal. 
 
La amenaza de Garavito

El país entero fue testigo de la brutalidad de Luis Alfredo Garavito contra la infancia, el asesino fue condenado por las violaciones y muerte de centenares de niños y la pena que tendría que sufrir al sumar todas sus barbaries arrojaban 1.853 años.

Pero con nuestro sistema legal, esa pena se reducía más que notablemente, cosa que se evidenció luego del especial de Pirry sobre este monstruo, en el que se concluía que podía salir de prisión en apenas algunos años.

Las protestas no se hicieron esperar y los colombianos nos unimos en una cruzada por la justicia. La Fiscalía, a la cabeza del fiscal general de la Nación, Mario Iguarán, aseguró que el monstruo no saldrá, pues aparte de los delitos por los que está purgando pena, hay otros por los que abrirán nuevos procesos. 
 
Llamado
 
C puede hacer mucho: quienes estén interesados en tenderle la mano a los más de 265 niños y adolescentes que acoge la Asociación Hogar Niños Por un Nuevo Planeta, pueden contactarse con Nicolás Franceschi en el cel. 314 4480286 o en ninosporunnuevoplaneta.comercial@yahoo.com
 
 Por Flor Nadyne Millán M.

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