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La tusa pide cacao

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Foto: Jupiter

El chocolate es el remedio perfecto para cualquier 'tusa'.

Que la ciencia no haya encontrado la cura para enfermedades como el cáncer es entendible, pero que en esta época en la que están clonando ovejas y hasta órganos, no hayan encontrado la cura para el guayabo, el cólico o la tusa es inaceptable.

Por lo menos el guayabo tiene su Advil o una cerveza helada, el cólico Calmidol ¿pero la tusa? , ¿cómo hacemos para curarla?

Y digo enfermedad porque todo aquello que tenga síntomas que deterioran, bien sea física o psicológicamente, a una persona, es clasificado así. O es que acaso esa espera incierta, en la que se despierta a mitad de la noche sintiendo que falta la respiración, como un asmático sin aire ¿No son síntomas de un mal grave?

Cuando las noticias se convierten en hechos banales, cuando en la televisión sale que 'Tirofijo' se murió, que las inundaciones han arrasado miles de casas, que el mundo se está derritiendo y no sientes absolutamente nada, el síntoma es claro y anuncia un mal terrible.

Y aunque la ciencia ha pasado por encima de este cruel delirio, que padecen jóvenes y adultos, debo decirles que hay luz en la oscuridad: señoras y señores, la madre naturaleza se encargó de proveernos con algo que no la cura del todo, pero la engaña. Nos ha entregado el cacao. El mismísimo chocolate que venden en las tiendas. ¡Bien por esa, madre!

Yo, que tuve el atrevimiento de sacar un manual para salir de la tusa, sé de qué estoy hablando, (debo darme golpecitos en la espalda porque pa' qué, pero el libro tiene gracia y humor y es mi aporte a la humanidad despechada) y cuando hablo de cacao me refiero al tradicional chocolate, el mismo que sientan las señoras en su regazo mientras ven las telenovelas, el elixir con el que soportan años de abstinencia al lado de un esposo al que ya ni le hablan...

Ya decía yo que algo se traían entre manos los pasteleros al posar en sus mostradores trufas y postres de chocolate, cual jíbaros exponiendo su mercancía.

Los estudios señalan que este pequeño dulce 'cafesoso' está cargado de una "amina aromática simple" que da placer y relaja. Es más, los mayas dijeron que era "el alimento de los dioses".

Una pequeña dosis produce de inmediato una sonrisa, haciendo olvidar por instantes que se tiene una pena de amor, devolviendo algo de esperanza, reconstruyendo a menor escala el efecto que tiene la primera mirada.

De hecho, varios estudios apuntan a que el chocolate podría producir efectos similares a ciertas drogas ilícitas, solo que sin atentar contra la salud y sin generar adicciones tan severas.

Ya entendemos las peleas que se arman alrededor de los chocolates, cuando la señora que lleva varios años con su mismo marido, una de esas parejas invisibles, donde a veces una le jala la corbata al otro confundiéndolo con una lámpara o le cuelga la sombrilla creyendo que es un perchero, estas parejas que cargan una tusa de peso enorme en su espalda, pueden llegar a matar por una caja de chocolates.

Lo he visto, si quiere comprobarlo busque la caja de chocolates en la mesa de noche o debajo de la cama de su abuela, sáquela y cómase uno para ver si no lo sacan a escobazos.

En este universo vanguardista ya la coca-cola no mata tinto, ahora el chocolate mata amante. Pero si logra un amante de verdad, haga el cambio, que lo que hay en estas tierras es cacao.

POR PATRICIA CASTAÑEDA

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