Foto: Felipe Eljach
El director creativo de la casa Ungaro se siente privilegiado de hacer lo que le gusta y mostrárselo al mundo.
Una exposición de Polaroid con lo mejor de sus diseños y su próxima colección, inspirada en su nostalgia por Colombia, son algunas de las sorpresas que alista Esteban Cortázar.
Romper el hielo con Esteban Cortázar es fácil. Casi que no hay necesidad de pensar cómo abordarlo porque de entrada su actitud cálida y gentil da por hecho que se puede hablar con él sin prevenciones. La primera sorpresa de su esperada aparición, horas antes de la fi esta que le celebrarían "sus más cercanos amigos en Bogotá" (como la promocionaban) fue su nuevo corte de pelo, que él mismo se lo hizo un día en que quiso darle la bienvenida a los cambios y festejar una nueva etapa en su vida. ¿Cuáles cambios? Con una pícara sonrisa dice que se los guardó para él.
Así, de repente, surgió su look una madrugada en París. "Me metí al baño y de una me pasé la afeitadora -cuenta este diseñador de 24 años, delgado y con apariencia de adolescente-. Parecía que había salido de un hospital, porque me quedaban pocos pelitos en la cabeza ", explica el consentido de la casa francesa de moda de Emanuel Ungaro, que el primero de diciembre ya ajusta un año como diseñador jefe de las colecciones femeninas.
Una responsabilidad enorme, pero lo aterra más cómo ha pasado tan rápido el tiempo. "Huy, ¿ya un año?", dice, y temblando por culpa de la mañana fría se acomoda para la primera foto. La otra sorpresa para los curiosos que no pueden dejar de verlo con admiración es que Cortázar viene a Colombia más de lo que sepiensa. En mayo fue su más reciente visita y ahora para el lanzamiento de un perfume, tiempo que aprovechó para darse unas cortas vacaciones "en una casita en Tolima", anota este modesto y encantador bogotano, que no tiene secretaria o asistente y disfruta responder todos los correos electrónicos que le escriben desde cualquier rincón del mundo.
¿Cómo fue su primer día de trabajo para Ungaro?
Sentí muchas cosas, en especial que soy privilegiado por tener una oportunidad tan grande. Estuve feliz y con un poco de miedo, obviamente, pero al mismo tiempo sabía que esto era algo que hacía parte de mi destino. Lo agarré por las riendas y me dije 'para adelante'. Y no me sentí presionado porque vi la bienvenida de la gente y estaba pasándola superbién.
Usted empezó a los 13 años en el diseño. ¿Quién fue la primera persona que lució una creación suya?
Mi amiga Ashley Shelton, (modelo de Victoria's Secret y Sports Illustrated). Ella se puso uno de mis vestidos hechos con pegantey alfileres (risas). Es una mujer divina y me pareció una muy buena oportunidad vestirla para el lanzamiento de las fragancias de Avonen alianza con Ungaro en Colombia.
Hablando de aromas especiales, ¿cuál es el que le recuerda a Colombia?
Hummm, buena pregunta. Yo viajo con frecuencia a Cartagena y todo lo que se parezca al olor de los fritos me la trae a la mente. Y también ese aroma cuando se llega a la ciudad y al bajar del avión... uno siente ese aire caliente que entra por la nariz, es una energía increíble que me fortalece mucho.
Cuando tenía 6 años le pidió un autógrafo a Cindy Crawford. ¿Ahora hay alguien a quien le pediría otro?
Sí, lo más curioso es que ella participó en uno de mis desfiles. ¡Cómo es la vida! Pero, sabes, hoy no me le abalanzaría a alguien a pedirle un autógrafo. Esa etapa de mi vida ya pasó, es de esas cosas que uno hace cuando está pequeño y me parece hasta chistoso tener un papel frmado por alguien.
Su papá, Valentino Cortázar, es pintor, y su mamá, Dominique Vaughan (de origen francés), es una cantante de jazz ¿Qué le heredó a cada uno de ellos?
La libertad en la creatividad, la pasión por la vida y el buen vivir y por la búsqueda de la felicidad. Estoy aquí por ese apoyo que me dieron mis papás, porque ellos nunca me dijeron no puedes hacer esto o tienes que estudiar lo otro. Esto (el diseño) lo aprendí por mí mismo, pero no cuando estuve en Bogotá, porque aquí no fui un buen estudiante (risas), sino cuando viví en Estados Unidos. Aquí estaba más en otro cuento, en el del artista que quería estar creando, bailando, actuando. Lo único que quería era salirme del colegio e ir directo a las clases con Misi.
¿Cómo se hace para vivir sin presiones con calificativos como genio creador o nuevo prodigio de la moda mundial, cuando apenas se tienen 24 años?
Trato de no vivir con esa responsabilidad y dejo que la gente diga lo que quiere, aunque me siento muy halagado con esas expresiones. Pero no me creo genio ni nada parecido, soy un joven normal que ha podido hacer muchas cosas a una edad temprana y se ha enfocado y trabajado por lo que quiere con disciplina.
¿A qué edad se ganó sus primeros pesos por algún diseño y cuánto fue?
Nadie me lo había preguntado y es interesante pensarlo. Yo regalaba muchos de mis vestidos a mis amigas, porque no diseñaba para poner un negocio, era un 'culicagado' de 13 años que hacía ropa y lo único que quería era pasarla bien. Pero la primera vez que recibí dinero, 1.500 dólares, fue por un vestido a los 16 años, cuando ya tenía la compañía armada.
Usted es una persona afortunada porque ha recibido buenos regalos, no en el sentido materialista, sino por su significado. ¿Cuál recuerda con más cariño?
Es muy chistoso, ayer estaba hablando de esto con mi papá y unos amigos. El que más quiero es una cámara Polaroid que él me dio y se usa mucho en la moda, pero la van a descontinuar. Cuando tenía 13 años y jugaba con modelos de mi edad les tomaba fotos con mis diseños y las pegaba en la pared como se hace en los desfiles en París, Londres o Milán. Extraño mucho el trabajo con estas cámaras por eso estoy pensando en hacer una exposición de mis colecciones tomadas con mi Polaroid.
El diseñador francés Jean Paul Gaultier incluyó el sombrero 'vueltiao' en su colección Primavera- Verano 2009 en la Semana de la Moda de París.¿Usted haría lo propio con algún elemento típicamente colombiano?
¿Sí lo vieron...? Mi amiga, la modelo Carolina Castro que trabaja para Jean Paul Gaultier en París, me contó la historia de cómo pasó eso y fue muy curioso porque ella le llevó al diseñador un sombrero y le gustó. Por eso lo incluyó en su línea masculina y me pareció buenísimo. Pero ya verán mi colección primavera-verano y se darán cuenta de lo que hice...
¿Nos guarda alguna sorpresa?
Sí, hay mucha inspiración en Cartagena. Es lo único que les puedo decir y lo verán el próximo primero de octubre cuando será mi desfile.
Para quienes no lo conocen, ¿cómo es Esteban Cortázar en su faceta más personal?
Como puedo ser extremadamente maduro, que es lo que me ha ayudado a estar donde estoy y también por eso me gusta rodearme de gente mayor, también tengo el lado más inmaduro presente, como ser dramático a veces y les doy cuerda a ciertas cosas. Eso está bien de pronto para el trabajo, pero no para lo personal. Lo bueno es que solamente las personas que me conocen muy bien han podido experimentar esta faceta. Y soy muy sensible respecto a la vida, a mi trabajo, a lo que quiero conseguir y, también, muy expresivo. Y me encanta hacer que todo el mundo esté feliz, aunque a veces eso es malo porque uno no puede ponerse siempre en segundo lugar.
Ungaro con sabor latino Esteban Cortázar, al momento de crear su colección otoño invierno 2008, quiso proyectar una imagen más electrizante de Ungaro. Y lo logró. Su debut fue con el pie derecho y en Bogotá se presentó una muestra de sus creaciones como diseñador jefe de la firma. Parte de la colección (ocho diseños) fue exhibida como pieza de arte en la biblioteca Virgilio Barco de Bogotá. "Las prendas, presentadas en la Semana de la Moda de París y que estaban en Estados Unidos, Australia y París para su comercialización, se reunieron por primera vez en Latinoamérica y otro de sus diseños lo lució la modelo Ashley Shelton", explica Diego Guarnizo, director creativo del evento. El corazón latino del joven diseñador bogotano quedó al descubierto en esta colección para la casa de moda francesa, que siempre se ha caracterizado por su diseño clásico, monocromático e impecable trabajo de las telas, y que en manos de Cortázar cobró un toque de modernidad, fluidez y juventud.
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