Foto: Eduardo Torres
Las imágenes surgen en cualquier lugar, pero los científicos dicen que son producto del cerebro y su capacidad para ver figuras donde no las hay. (Haga clic sobre la foto para verla completa)
¿Apariciones celestiales o simples manchas en una tela?
Muchos aseguran que la imagen de la Virgen aparece en los lugares más insospechados, mientras que la ciencia dice que todo es una jugada del cerebro.
"El que quiera creer, que crea", dice Aura Alfonso. Luego sonríe y sube y baja sus hombros, como con resignación. Aura recuerda cada detalle de aquella noche: fue el 6 de octubre del 2003, a las 9:15. El teléfono sonó en su apartamento y ella caminó hasta la mesita donde estaba el aparato. En el trayecto pensó que podían ser malas noticias: su bisnieta de 2 años estaba en el hospital, con una neumonía complicada. Aura contestó y mientras hablaba vio algo extraño en la tela que cubría la mesa. Era un retazo de velo de cortina que le habían regalado unas monjas muchos años atrás y que ella había decidido usarlo como carpeta. Notó que en el velo había una especie de imagen. Lo llevó a su habitación para observarlo con más atención. "Era el rostro de la Virgen María", cuenta Aura.
Seis años después, la mesa sigue en el mismo lugar, en la sala del apartamento de Ciudad Kennedy donde Aura vive con su familia (entre ellos su bisnieta, que se curó a pesar de que los médicos le daban pocas opciones de vida). El velo con la imagen de la Virgen está enmarcado y rodeado por un altar donde hay biblias y rosas rojas. Son las tres de la tarde, y seis mujeres acompañan a Aura en su casa, a la espera de rezar un rosario. Todas están convencidas de aquella aparición. Es fe, afirman.
Fe. Esa misma palabra apareció hace algunos meses en un barrio de Riohacha (Guajira), cuando vieron a la Virgen en una arepa. Fue en la casa de Leonela Melo. A la hora del desayuno, la familia notó que en una de las arepas que iban a comer estaba el rostro de María. El rumor se extendió y decenas de vecinos llegaron, encendieron velas y se pusieron a orar. En agosto pasado, en Armenia, una mujer del barrio Salvador Allende se encontró con la imagen del Señor de los Milagros en una papa que estaba pelando para el almuerzo. La romería tampoco tardó en llegar.
Ante hechos como estos, las jerarquías religiosas piden mesura y casi siempre guardan silencio. "La Iglesia es cauta y lo primero que hace es mantener una prudente espera para esclarecer el hecho, establecer la autenticidad y luego hacer una interpretación", dijo el arzobispo de Santa Fe de Antioquia, monseñor Orlando Antonio Corrales, al conocer la versión de que una imagen de María lloraba en una población cercana. Científicos lo han explicado con palabras como sugestión o imaginación. Sin embargo, recientemente, expertos en neurobiología han estudiado estos fenómenos y concluido que pueden deberse al funcionamiento cerebral.
¿Por qué vemos rostros donde ponemos la vista?, se preguntó la neuróloga Doris Tsao, de la Universidad de Bremen, en Alemania. Mediante análisis de resonancias magnéticas, Tsao concluyó que en el cerebro existen regiones sensibilizadas para la percepción de rostros, incluso donde no los hay. Si algún estímulo visual es incompleto o amorfo, el cerebro aporta la información faltante. Y estamos preparados para hacer esto desde las primeras semanas de vida. En su libro El mundo y sus demonios, el famoso científico Carl Sagan habló sobre la eficiencia del cerebro para aislar una cara de cualquier conjunto de detalles. "Reunimos fragmentos inconexos de luz y oscuridad e, inconscientemente, intentamos ver una cara", afirmó.
Esto podría explicar lo que sucedió el pasado diciembre en el barrio La Sultana de Manizales. Esmeralda de Osorio limpiaba su habitación cuando una mariposa entró y se posó en la pared. Esmeralda vio en las alas el rostro de la Virgen. Los sacerdotes de la zona pidieron prudencia. La ciencia hubiera dicho: es el cerebro funcionando. Esmeralda y sus vecinos lo llamaron "El milagro de Navidad" y rezaron con rosario en mano.
- ¿Qué pensó cuando vio la imagen? -le pregunto a Aura Alfonso.
-Lo primero fue que podía ser una ilusión óptica. No grité ni lloré.
Durante nueve días tuve la cortina en secreto. La revisaba cada rato para ver si el rostro desaparecía. Pero siguió ahí. Incluso se puso de un azul más fuerte.
Aura tiene 73 años. Desde niña, dice, ha experimentado cosas que ante la mirada de otros pueden resultar difíciles de entender. "Veía luces, figuras. Yo se lo contaba a la gente, pero no me creía". Decidió no volver a hablar de ello. Con la imagen también había optado por el silencio. Sin embargo, cuenta, la Virgen, en uno de los mensajes que le envía "me ordenó comunicarlo y recorrer el país con su imagen. Es la Virgen de la paz de Colombia". Tres sacerdotes han visitado su casa para mirar el velo. "No han dicho nada". Pero eso a Aura no le importa. Su fe está intacta.
Las creencias personales se encargan de dar sentido a lo que hay frente a los ojos. Y el mundo actual también hace lo suyo. Una encuesta hecha por Gallup señaló que hasta un 85 por ciento de la población occidental dice creer o haber experimentado fenómenos que van más allá de la razón, aunque la mayoría no habla de ello por recelo a lo que opinen los demás. Y estas experiencias aumentan en tiempos de crisis políticas, económicas y espirituales. "Cuando la gente percibe que las cosas que la rodean están fuera de control, tiende a detectar patrones que ayuden a recuperar la sensación de orden", dijo un estudio publicado por la revista Science. Michael Shermer, estudioso de temas paranormales, afirmó en su libro Por qué la gente cree en cosas extrañas, que "la mente recurre a lo sobrenatural, pues ofrece el consuelo de seres benevolentes que nos protegen y nos conectan con una realidad que trasciende las penas de este mundo".
-Mírela bien, ¿no es la Virgen? -le preguntó José María Viloria a su esposa, y le mostró la mancha que había en el galón donde siempre recogía agua. Estaban en el municipio de Arjona, en Bolívar.
-Sí, es la Virgen del Carmen -respondió su esposa. Acto seguido armaron un altar y la mancha empezó a ser visitada por centenares de vecinos.
En Neiva vieron a la Virgen en una alberca. En Bogotá, en la pared de un parqueadero. Y esto no es patrimonio colombiano. El año pasado en Jacksonville (Estados Unidos), Pamela Latrimore dijo que la Virgen se vio en una radiografía de su cerebro y puso la imagen a la venta en Ebay. No hay información de esta venta, en cambio sí hay datos sobre el sándwich que se subastó en el 2004 y que tenía una supuesta imagen de María. Su dueña era Diana Duyser, de Miami, quien diez años atrás había notado la cara de la Virgen en su emparedado de queso. Decidió venderlo y recibió 28 mil dólares. "Vemos a la Virgen en una papa o a Jesús en un muro porque usamos las estructuras cognitivas existentes para dar sentido a un estímulo ambiguo o amorfo", dijo en un estudio Mark Reinecke, profesor de psiquiatría de la Universidad de Northwestern (Illinois, E.U.). Pero mientras la ciencia busca -y encuentra- explicaciones, muchos siguen necesitando el misterio.
-Mi caso es distinto al de esos de papas o albercas -afirma Aura. Y no hace caso a los que piensan que la figura pudo ser pintada: ella no está para convencer a nadie. En la sala de su casa, entre tanto, sigue el velo con dos palabras de cabecera: "Viva María". Y sí. Quien quiera creer, que crea.
Por María Paulina Ortiz
COPYRIGHT © 2009 CEET Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular. Ver Términos y Condiciones.