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Julio 3 de 2008

Postre de Notas/ Adiós a un humorista

El pasado 22 de junio murió de infarto en California a los 71 años uno de mis humoristas favoritos, el incorregible, procaz, irreverente e ingenioso George Carlin. Actor, soliloquista y escritor, lo arrestaron varias veces en los años setentas por su fuerte lenguaje, pero lo premiaron con dos Grammy por sus programas cómicos y le concedieron hace poco el Premio Nacional del Humor. A modo de homenaje a este iconoclasta neoyorquino recojo un puñado de sus apuntes breves. DSP.

  •  Nada más triste que un indio con sombrero de vaquero.
  • ¿No notas que los abogados siempre sonríen más que los clientes? 
  • Llegará el momento en que todos tocaremos en una banda. 
  • Mientras más enfermo estás, más trabajo te cuesta recordar si tomaste la medicina. 
  • ¿Por qué los soldados extranjeros marchan siempre tan raro? 
  • Los kilómetros son más cortos que las millas. Para ahorrar combustible, mi próximo viaje lo haré en kilómetros. 
  • Me echaron de la escuela de cocina y eso me dejó mal sabor de boca. 
  • Muchos de los que tienen un fusil en casa por si las moscas se niegan a usar el cinturón de seguridad en el carro. 
  • Ataquemos ahora mismo a Rusia: nunca se lo esperarían. 
  • No como sushi. Me cuesta trabajo digerir cosas que apenas están medio inconscientes. 
  • Lo único bueno que ha producido la religión es la música religiosa. 
  • Si un león escapa de un circo en el África, ¿cómo saben que el que agarran es el que corresponde? 
  • Sé de una secta que no solo cree que Elvis Presley está vivo, sino que decidió encontrarlo y matarlo. 
  • Me acuesto temprano. Mi sueño favorito llega a las nueve. 
  • En las cenas formales, la persona más próxima a la muerte debe ocupar siempre la silla más cercana al baño. 
  • Si tuviera un solo diente, me lo cepillaría durante horas. 
  • Es imposible secarse solo una mano. 
  • Miro tantos documentales sobre la II Guerra Mundial que con seguridad he visto morir cientos de veces a las mismas personas. 
  • Si comes un pollo al almuerzo y otro a la comida, ¿nunca te has preguntado si los dos pollos se conocían? 
  • Mi definición de mala suerte: que un cuáquero te contagie el sida. 
  • Solo tengo una superstición: creo que si alguien deja caer una cuchara, vendrá un cerdo salvaje y le financiará un carro nuevo. 
  • Los lobos no son tan malos: se comen a la abuelita, algo que hasta el abuelito se niega a hacer. 
  • Nada más aburrido que oír relatar un sueño. 
  • Beethoven estaba tan sordo que creía que era pintor. 
  • ¿En qué año pensaba Cristo que vivía? 
  • Si un tipo sonríe todo el tiempo, probablemente es porque vende algo que no funciona. 
  • El cáncer causa enfermedades cardiacas. Y lo que causa el cáncer es el miedo a los tumores malignos. 
  • Para mantener tu perro a raya, paséalo un par de veces por semana frente a la vitrina de la peletería. 
  • Si uno muere en un accidente aéreo, ¿qué pasa con sus millas? 
  • Empecé una campaña para suprimir a Finlandia como país. No lo necesitamos. 
  • Cuando Ronald Reagan desarrolló el mal de Alzheimer, ¿cómo pudieron saberlo? 
  • En vez de advertir a las mujeres embarazadas que no beban alcohol, deberían pedir a las alcohólicas que se abstengan de hacer el amor. 
  • En Estados Unidos, el índice de inteligencia promedio y el de expectativa de vida van en direcciones opuestas. 
  • Imaginé el crimen perfecto: agarras a una persona y la golpeas con otra muchas veces. Ambas mueren y no queda arma homicida. 
  • Después de pensarlo muchas veces, he decidido que no tengo nada contra el pus.
  • ¿Por qué no dan postre al desayuno? 
  • Muchas personas con baja autoestima se la merecen. 
  • Cuando uno llega a cierta edad, todos los que conoce están enfermos.

Y una última reflexión cuya validez podrá comprobar ya el buen George Carlin: "El cementerio es el sitio donde viven los muertos".

POR DANIEL SAMPER PIZANO cambalache@mail.ddnet.es

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