La trayectoria profesional de Nicole Jordan comenzó en el Centro de Investigación Nasa Ames en California, con el proyecto Estol, donde fue responsable de la implementación del simulador de la aeronave de investigación Quiet Short-Haul. Y, como si fuera poco, actualmente es candidata a astronauta como especialista de misión y en vuelos suborbitales comerciales de turismo espacial, que mezcla con sus habilidades como piloto privado de aviación con más de 300 horas de vuelo, incluyendo más de 20 horas de vuelo acrobático. Sin duda, es una mujer BIT por excelencia y una 'dura', según el argot popular. ALÓ habló con ella y, aparte de conocer su impresionante hoja de vida, descubrió al ser humano que hay detrás y en el que se destacan mucha perseverancia, energía, sensibilidad y carisma. ¿Cómo experimentó el cambio? Como era muy joven fue difícil asimilar todo, porque adaptarse uno a una cultura nueva, con tan solo 18 años, es bien duro tanto en las relaciones sociales como en el hecho de no tener un papá y una mamá cerca. ¿Cómo es la comunicación con ellos? Yo trato de venir a Colombia una vez al año, pero no es igual: en USA no es el mismo domingo familiar y a ellos por sus carreras y compromisos les sería difícil un nuevo comienzo en otro país. ¿Cómo es la relación madre e hija? Somos idénticas, nos la llevamos bien; es más una relación de hermanas, porque a la hora de la verdad también yo me fui muy chiquita. Entonces, es una parte de maternidad que se perdió y me tocó vivir sola. Como yo quedé sin mamá y ella sin hija, ahora tenemos más tiempo donde nos disfrutamos más. Es como mi mánager. ¿Cómo es la relación familiar? Por parte de la familia de ella todos son unidos. Son siete hermanos que tiene y muchos han estudiado y trabajado en el exterior. Acostumbramos reunimos alrededor de unas 45 personas todos los diciembres, en una casa que compramos en Santa Marta. ¿Otros hobbies aparte de las naves espaciales? Me encantan los vinos, me gusta catarlos. Cuando estuve en la universidad trabajaba en vinerías los fines de semana. De allí aprendí mucho de marcas, olores y sabores. Mis favoritos son el Malbec y el Cabernet Chevignon. ¿Hay tiempo para una relación? Pues tener tiempo, sí; pero que haya llegado alguien, no. Uno nunca sabe quién pueda aparece por ahí... ¿Una visión del futuro? Quero seguir como operadora de cohetes, porque es lo que más me gusta, así cambie de compañía. Aspiro seguir en el camino para llegar a ser astronauta, tanto por el lado de la Nasa como por el privado. Me gustaría casarme algún día, tener hijos y seguir abriendo puertas para nosotros, los colombianos. ¿Que desearía hacer por Colombia? Ser como una especie de embajadora del espacio en mi país. He visto varios proyectos que la gente está desarrollando y he trabajado para cambiar la concepción que se tiene sobre el espacio. La idea es involucrarme en lo que más pueda. ¿Qué más le gusta de Colombia? Todas las ciudades que visito son lo más lindo, sobre todo los diciembres. Generalmente, hago un recorrido por Bogotá, Santa Marta, Cartagena. Cuando uno nace con nuestra cultura, se siente calor afectivo. Por ejemplo, con toda la gente que me he visto es el beso, el saludo y el abrazo. En Estados Unidos es dar la mano y ya... ¡que le vaya bien! ¿Qué les recomienda a las mujeres BIT? Ánimo, no es imposible para una mujer llegar a hacer lo que yo he hecho. Es duro y uno tiene que trabajar para ganarse el respeto, pero me motiva saber que tenemos un buen camino abierto desde cualquier profesión. Es empujar a las mujeres a que cambien el patrón de quedarse en la casa y salir a realizar sus sueños, porque todas somos capaces. Para saber más: www.nickyjordan.com Por Camilo Torres
Desde el 2002 ha desarrollado proyectos técnicos con la universidad del Sur de California y el Politécnico de esa ciudad. También se desempeña como oficial entrenadora en gravedad cero y diseñadora de satélites para las naves de lanzamiento Delta II y IV.
¿Su reto más difícil? Quién lo creyera: dejar a su familia para realizar su sueño, imposible en Colombia.
Hablamos de todo, en especial de Colombia, porque soy de las que piensan que las reuniones sirven para inculcar ese amor colombiano que sentimos por nuestra cultura.
Otro pasatiempo que aprendí fue a navegar, desde los 14 años. Me fascina, y más cuando tengo la oportunidad de vivir cerca del mar.
En cuestión de libros siempre leo los relacionados con matemáticas, física o astronomía. También leo y sé mucho de cocina. Mi mamá es una buena chef y yo, en particular, hago una lasaña deliciosa. Todo, excepto la pasta, es hecho en casa. Que la salsa blanca, la roja, los champiñones con el ají, la sazón de la carne molida, etc.
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