Foto: Filiberto Pinzón
Dejó atrás su disgusto por las entrevistas y compartió con Aló algunos de sus pensamientos.
Cuando escribo 'relaxo' no me equivoco colocando una 'x' donde va la jota. ¡No!, así se llaman las clases que dicta Pedro los jueves y viernes en la tarde (cuando las grabaciones se lo permiten). Es una terapia donde niños y adultos juegan como si estuvieran en kínder. "Es muy divertido y satisfactorio ver cómo las personas, a través de juegos que hacíamos cuando niños, logran dejar el estrés, quitarse las máscaras y las tristezas", dice Pedro. Pero me imagino que, con él, más de una no solo se dejaría quitar estos males. Coincidencia o no, Pedro ahora está como en sus clases: relajado, sin novia y en recreo espiritual. Desde mayo se dedica únicamente al 'sandungueo'. "Estoy tranquilo, no quiero algo formal todavía. De hecho, nunca me he enamorado. No soy hombre de muchas novias, siempre de a una (muchas risas sospechosas). Pero cuando la tengo, me dedico". ¿Y cómo se puede 'sandunguear' con Pedro? La persona debe tener una mirada bonita, ser inteligente y, sobre todo, saber que la relación puede durar dos días o un mes, pero sin compromiso. ¿Es decir, no quiere casarse y tener hijos? No lo sé, ahora no está en mis planes. Además, para casarme necesitaría de un sacramento que no tengo: la primera comunión. Mis papás, aunque son católicos, no me educaron así. Algunas vez les pregunté que para qué era eso (primera comunión) y me dijeron que lo averiguara y si yo la quería hacer, lo hiciera. Finalmente nunca lo averigüé y no la hice. ¿Entonces cree o no en Dios? Creo en la duda. Por el momento, me cultivo espiritualmente. No me preocupo por creer o no. Siento respeto por algo superior y no más. Pedro no es una persona insensible, es como todos los mortales: se entristece, se deprime y, por supuesto, se molesta. "Me deprimo y estoy 'regludo' cinco días cada dos meses, me estresa que no me vaya bien en el trabajo, que no pueda hacer una escena como la quería, eso me baja la nota". Y aunque esté de recreo espiritual, es un hombre que se preocupa por su equilibrio practicando el almagrada. Su terapeuta es el único que tiene la dicha de desnudarlo y conocer sus verdades. "El nombre que te dan desde que empieza tu vida te marca y genera ciertos patrones. El almagrana consiste en tomar el nombre y hacerle una melodía dependiendo del aspecto de la vida que quieras trabajar. Esa melodía vibrará y ayudará a solucionar esos problemas, hay que escucharla por dos horas continuas". Lo intenté, pero no me contó qué está solucionando, pero lo que sí pude hacer fue escuchar la melodía de su nombre y lo que sea que quiera arreglar, se escucha ¡divino! Así es Pedro, un hombre que me contó más de la cuenta... y eso que no le gusta hablar. Un actor al que no lo trasnochan Hollywood o la gran pantalla. Lo único que le importa es vivir el presente 'relaxao'. Por Yalena Jácome
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