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Columna/ ¡Que vivan los gordos!

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Foto: Andrés Reina

Santiago Rodríguez, periodista, actor y columnista

Yo sé que los gordos no son estéticos, que miles de mujeres intentan quitárselos a como dé lugar, que los hombres al leve asomo de una barriga 'polera' se buscan la manera de hacer ejercicio y que los niños obesos son los más ofendidos en los colegios. Pero no. Creo que los gordos son la cosa más hermosa del mundo. Defiendo a capa y espada la acumulación de grasa, porque, con cierta estética, no hay como un gordo bonachón a un flaco atlético desabrido.

Sí. Puede haber mucho ejercicio, mucha dieta, mucha conciencia del cuerpo, pero qué aburrimiento no comer empanada en la esquina, pasar el fin de semana comiendo lo que se antoje y vivir el sedentarismo viendo una buena película. Esas cosas son las que los flacos no valoran de los gorditos... y creo que por envidia.

Porque mientras los flacos tienen que hacer de todo para permanecer así, los gordos no solo no se cuidan sino que un kilo de más ¡tampoco es que sea la hecatombe!

Además, qué sería de nuestro diario vivir sin personajes gorditos. Qué sería de la Navidad si existiera un Papá Noel de rojo pero con medidas esqueléticas. Qué niño va a creer que ese viejito con reuma sea capaz de cargar una bolsa de regalos y deslizarse por una chimenea sin que el coxis se le quiebre.

Por ejemplo, dudo mucho de un chef de programa de cocina que sale atlético a preparar un lomo con 'linguinis'... Pero, eso sí, no quepa la menor duda de que una buena rellena, gallina amarilla, bofe, jeta y chunchullo se ven más suculentos en las manos de una matrona gordita de delantal de flores.

La acumulación de grasa en el cuerpo, creo yo, corresponde a una forma de alegría en la vida. Todo lo que nos brinda esta cotidianidad, lo malo, lo bueno y lo feo, los gorditos lo capotean comiendo. No beben por una tusa, no se ahogan en humo de cigarrillo por una deuda o se cuelgan de una cuerda por el estrés... ¡COMEN! Con gana, con hambre, con ansiedad y, obviamente, comen lo que les gusta: helados, chocolates, panes, pastas, carnes. Por eso en cuestión de suicidios de gorditos, siempre, siempre, va a llegar primero la pizza que la policía...

¿No está el mundo liderando una campaña contra la anorexia y la bulimia? Contraten a una persona gorda. ¿No se quejan todas las mujeres de que la ropa de los desfiles de moda no les queda? Porque las agencias de moda no han sabido mirar la voluptuosidad de una gordita en la pasarela.

Me decía un amigo de 100 kilos de peso, que están condenados a la desaparición. Que ahora todo es light, que las hamburguesas ya son de dieta y que los helados y chocolates traen menos calorías. ¿Y entonces? Con voz lacónica me dijo: "Un día de estos también nos van a prohibir en las mesas, así como ya los fumadores no pueden prender un cigarrillo en cualquier restaurante". ¿Será posible que se llegue a eso? En este mundo tan loco, todo puede ocurrir, pero discriminar a los gorditos, ¡NUNCA!

POR SANTIAGO RODRÍGUEZ

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