Foto: Júpiter
Cuando se fuma, el cerebro manda una información incorrecta que evita el apetito, produciendo enfermedades por no alimentarse convenientemente.
Lucía Madriñán y Claudia Leonor Vesga son dos mujeres con muchas cosas en común. Las dos son periodistas, las dos ocupan cargos directivos en el Canal Caracol, las dos fumaron durante muchos años y las dos son ejemplo de que dejar de fumar sí es posible. Claro que con relación al tema del cigarrillo hay una cosa en la que no se han podido poner de acuerdo: una jura que dejar el cigarrillo engorda y la otra afirma que ese "es el mito más grande". Lo cierto es que si por cada mes sin tabaco ellas hubieran engordado una libra, hoy pesarían 18 kilos más que el día que dejaron de fumar, pues ya llevan más de tres años sin probar un cigarrillo. Para Lucía Madriñán, directora de Noticias Caracol, el tabaco fue un compañero inseparable durante casi 30 años. Llegó a fumarse hasta tres paquetes de cigarrillos diarios. Decidió dejarlo cuando supo que se convertiría en madre, pues deseaba un ambiente ciento por ciento libre de humo de tabaco para su hija. Claudia tampoco creía que la reducción paulatina de cigarrillos la llevaría a dejarlo. También se separó del tabaco de una. "Fueron 17 años de mi vida con un cigarrillo en la mano. Lo abandoné sin darle explicaciones y sin pedírmelas. Así es mejor.
De paso, quería deshacerse de la horrible sensación que dice le producía esa dependencia. Lo dejó de un día para otro y cuenta que las consecuencias comenzaron a notarse: se engordó varios kilos. Por fortuna y gracias a su disciplina, logró también controlar su peso.
La ruptura se dio hace poco menos de tres años y, hasta hoy, no hay reproches ni de su parte ni de la mía". Su cuerpo está prácticamente igual al que lucía cuando fumaba. Su peso no ha cambiado; decimos prácticamente igual porque obviamente ahora está mucho más sano. "Si por fumar uno adelgazara, yo hubiera quedado en los huesos. No hay mito más grande. Reemplazar la nicotina por comida extra, eso sí que es retar la báscula. O se controla la ansiedad, o se lanza a los brazos de un nuevo vicio. Uno decide".
¿Verdad o mito?
Dejar de fumar, en sí, no engorda. Según el médico Horacio Giraldo, ex presidente de la Asociación Colombiana de Neumología y actual director de Ayres (ayudas respiratorias), lo que sucede es que "El cigarrillo disminuye el apetito por un efecto que produce la nicotina en el cerebro; entonces, cuando se deja, el apetito puede aumentar". Pero aclara que también hay otra explicación teniendo en cuenta que la boca ya no sabe a chicote: "Al no fumar, se mejoran el sentido del gusto y el del olfato; obviamente, las comidas se hacen más apetitosas y más sabrosas y dan más ganas de comer".
Como cada cabeza es un mundo diferente; obviamente la reacción de quienes dejan el tabaco no siempre será la misma. Depende por ejemplo de la personalidad o del nivel de dependencia de cada fumador.
"Dejar de fumar no es como dejar de ponerse unos zapatos rojos; cuando hablamos de fumar estamos hablando de una dependencia; al abolir el cigarrillo surgen el síndrome de abstinencia, la ansiedad y los deseos intensos de fumar; es imposible que la persona deje de sentirlo, lo que pasa es que hay que aprender a manejar esto".
Asegura el doctor Giraldo que varios pacientes suyos han dejado de fumar y no han engordado un solo kilo, porque comen sanamente. No se puede pedir que no se suba de peso cuando se cambian los cigarrillos por dulces o toneladas de chicles. "Lo más importante es que la persona sepa que al suspender el cigarrillo el apetito le puede aumentar y que debe procurar comer cosas bajas en calorías: frutas o verduras. A los que por ejemplo sienten que deben tener alguna cosa en la mano o en la boca para suplir el manoseo del cigarrillo, les recomiendo palitos de apio o de zanahoria", asegura.
Para quienes definitivamente prefieren seguir fumando por temor a que se les alborote el hambre, este especialista en programas para dejar de fumar envía un mensaje: "Hay muchas otras formas de evitar engordarse y menos tóxicas que el cigarrillo". Es tan peligroso el tabaco, que literalmente puede dejar a una persona en los huesos, producto del sinnúmero de enfermedades que causa. Recuerde que no todos los que dejan el cigarrillo se suben de peso, pero a todos sí les mejora considerablemente la vida.
Millones de flacos
Gracias a las cifras reveladas recientemente por la Liga Colombiana Contra el Cáncer, podemos hablar de "flacos en exceso" pero con un poco de crueldad. Después de escuchar todo lo que produce un cigarrillo, es imposible escribir menos.
Gracias al tabaco, durante el siglo XX cien millones de personas en el mundo bajaron exageradamente de peso; es más, la piel les quedó "pegada a los huesos". Son cien millones de personas las que perdieron la vida por esta epidemia que, en el siglo XXI, de no tomarse medidas, según los expertos podría dejar a mil millones de personas como esqueletos.
Cómo no bajar de peso si el consumo de tabaco es causa directa y conocida de al menos 25 enfermedades (infarto, cáncer de boca y esófago, cáncer de laringe, enfermedad coronaria EPOC, cáncer de pulmón, cáncer de páncreas, úlcera péptica, enfermedad vascular periférica, cáncer de vejiga y cáncer de cerviz, entre otras.)
En el año 2030, el 80 por ciento de las muertes por tabaco se registrará en los países pobres, lo que implica que habrá muchísimos flacos, pues gastarán parte de sus pocos recursos no en comida sino en cigarrillos. El gasto mensual de las familias en los productos elaborados con tabaco representa el 4,4 por ciento del gasto total en alimentos y bebidas.
Aunque no lo crea, un no fumador también podría quedar en los huesos por culpa de los fumadores.
Imagínese lo que representa el dato anterior si se tiene en cuenta que en los hospitales y escuelas del 40 por ciento de los países del mundo se permite fumar.
Para saber más
AYRES (ayudas respiratorias) 621 7470, Bogotá. Asociación Colombiana de Neumología www.neumopediatriacolombia.com Instituto Nacional de Cancerología www.incancerologia.gov.o Asociación colombiana de neumología y cirugía del t;órax www.asoneumocito.org
POR VIVIANA LENIS
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