Adriana Botero es una convencida de su profesión y una mujer agradecida con la vida. No solo es una de las nutricionistas más solicitadas de Bogotá (con cuatro diplomados y un máster en nutrición humana), sino que su capacidad de amar ha traspasado las fronteras de su familia y se ha posado en su consultorio particular. De voz dulce pero firme, Adriana es una abanderada de la alimentación sana como mejor opción para adelgazar. "Hoy en día -asegura-, las personas (sobre todo las mujeres) tienen varias alternativas para reducir de peso, aunque generalmente lo que ofrecen los tratamientos es una pérdida de kilos rápida, sin esfuerzos o con drogas. Desafortunadamente, muchos deben experimentar los efectos 'yo-yo' de estos procedimientos para entender que lo más importante es reeducar los hábitos de alimentación, hacer conscientes muchas manías que se tienen con la comida y disminuir de peso, pero de una manera lenta y organizada". ¿Cuál ha sido su mayor satisfacción durante el ejercicio de su carrera? El reconocimiento más importante es el que me hacen diariamente los pacientes. Es oír de ellos cosas como: "Contigo aprendí la importancia de comer ensaladas", "Siempre me acuerdo de ti cuando consumo líquidos" o "La vida me ha cambiado desde que estoy comiendo así". Saber que de alguna manera he lo grado tener un pequeño impacto positivo en la salud o en la autoestima de las personas es la mayor satisfacción profesional. ¿Qué cualidades debe tener un buen nutricionista para que los pacientes lo prefieran? La empatía que se tenga con el nutricionista es definitiva, porque algunos pacientes buscan que los consientan, otros que les exijan, que les ofrezcan alternativas rápidas y otros, alternativas seguras. Lo fundamental es buscar un profesional que garantice un proceso inocuo para el organismo, un nutricionista que brinde tratamientos absolutamente personalizados, sin drogas, ni inyecciones, ni pepas, ni agujas, ni 'placebos'. ¿Por qué eligió la independencia? Hace unos años no solo me dedicaba al consultorio, sino a la educación nutricional en empresas y colegios. Tomé la decisión de trabajar de manera independiente porque creo que el paciente no debe tener un número limitado de consultas ni ningún tipo de restricción para realizarse exámenes de laboratorio. El paciente merece ser atendido como un tesoro, no como uno más. ¿Qué método utiliza para tener pacientes satisfechos? Trato de consentir a los pacientes con la dieta misma, con menús que contengan los alimentos que les gustan. Los controles son mínimo tres veces al mes. Conversamos sobre determinados estados emocionales y cómo estos afectan el consumo de alimentos; chequeamos las conductas relacionadas con la higiene alimentaria, como el ejercicio, la velocidad de masticación, el consumo de líquidos y el consumo de alcohol, y trazamos metas que motiven en conjunto. Además, en el caso de tratamientos para reducir de peso, me gusta ver resultados y soy muy exigente. A tal punto, que si veo que el paciente está desmotivado o no está comprometido, prefiero sugerirle que se retire del tratamiento y dejar las puertas abiertas para un futuro proceso. ¿Las mujeres asisten más al nutricionista? No. En estos momentos tengo un promedio parecido de mujeres y hombres. La diferencia es que los hombres no andan 'picando' de tratamiento en tratamiento. Cuando se deciden, lo asumen. ¿Alguna anécdota particular? Hace poco llegué a un restaurante a almorzar y cuando entré había un paciente comiendo. Cuando me vio, cogió el tenedor y lo alzó para mostrarme lo que estaba comiendo. Empezó a moverlo y el pedazo de comida le cayó en el pelo a la esposa. Mi paciente y yo no podíamos de la risa, mientras que la señora no podía del mal genio. ¿Cómo es su alimentación? Con tendencia al vegetarianismo, amo los quesos, las verduras y las frutas. No me gusta el alcohol. Mis pecados: me encanta una bebida cola, tengo alma de panadero y encuentro en los chocolates un placer máximo. ¡En casa de herrero, azadón de palo! ¿Y con los hijos? Me 'meto' de una manera indirecta. Tengo hijos de 16, 14 y 10 años y yo les diseño los menús. Cuando puedo, cocino y trato de consentirlos con lo que les gusta. Los dos adolescentes son hombres, comen hasta piedras y no tienen privaciones, por su edad.
Detrás de cámaras
El mejor plan: "Poder llegar a mi casa y recostarme en mi cama a no hacer nada, después de un duro día de trabajo".
El alimento para el amor: "El respeto de los espacios, la aceptación de las diferencias, la tolerancia, la honestidad, la lealtad con la pareja, los detalles y el sexo".
Agua que no has de beber... "Regálala al que tiene sed".
La fruta prohibida... "Aquella que maltrata, anula y achica".
El amor... "Mis tres hijos. Juan Pablo representa la justicia y la solidaridad; Santiago, la sensatez y la prudencia, y María Cristina, el amor y la benevolencia.
POR CAROL ESPITIA