Después de que él mismo sostuvo el micrófono, revisamos una y otra vez que funcionara la grabadora que me prestaron en la emisora Colorín Colorradio. Luego de habernos despedido felices, pues pasamos una amena tarde, nos volvimos a comunicar hasta las 4 de la mañana del día siguiente. Este nuevo encuentro -telefónico- fue exclusivamente para anunciarle a Diego que su cara, sus gestos, las palabras contundentes con las que me respondió y mi memoria serían las únicas herramientas para publicar este artículo. ¡La entrevista se borró! Su sonrisa me recordó que el primer tema que tocamos tenía que ver precisamente con eso. ¿Cómo es eso de perder la sonrisa? ¿Por qué llegó ese desamor por la actuación? "Me cansé de decir mentiras, de las malas propuestas, de los argumentos tontos, sin bases sólidas, de hacer varios personajes a la vez e ir de un lado a otro sin sentido. Los papeles que estaba interpretando y el momento que estaba viviendo no eran coherentes. Estuve en historias malas, que engañaban a la gente, no era honesto de mi parte seguir con eso. Además estar metido miles de horas en un estudio me desgastó. Quise parar un poco, salir a hacer mercado, tener vida. Mi vida sin mentir. Sin mentir, ¡perfecto! Pero para vivir hay que comer y para eso se necesita plata. ¿El contacto con la fotografía surgió ahí? ¿Fue amor a primera vista o desde chiqui cacharreaba con la cámara y quería tomarle fotos a todo? Nooo, mi papá nos metía a mi hermano y a mí a clases de fotografía desde chiquitos. Nunca íbamos o no le parábamos bolas. Después yo me metí mucho en el cuento, los colores, las luces, su capacidad transformadora. Empecé a ver todo desde otro punto de vista. La luz es la mezcla perfecta entre arte y ciencia y amo las dos. Hay miles de fotógrafos, pero pocos que estudian la luz y esos son los que más admiro. 'El Silencio', ¿así se llama su empresa? Sí, las fotos tienen que hablar, oler y sentirse, siempre en silencio. Una imagen lo tiene que decir todo. Quise evocar una frase célebre de Shakespeare. 'El silencio es el ruido más fuerte, quizá el más fuerte de todos los ruidos'. Antes había un paso en el que uno ponía el rollo en un 'carrete', de eso dependía el buen revelado, ahora pasamos las fotos a la computadora y listo. Todo es más sencillo. ¿Así pasa también con las mujeres? ¿Ya no hay que encarretarlas tanto y el resultado es el mismo? (Risas). Sí, sí, así pasa. Yo tuve una época en la que era un romántico empedernido, creía en las flores, la fidelidad, la ternura, en una conquista más elaborada. Ahora todo es más sencillo, las mujeres quieren todo ya. Últimamente he optado por ser más franco y directo. Creo que a veces peco por ser ciento por ciento sincero. Ahora yo les digo 'no quiero novia' y, si les gusta así, bien. Hace ya un tiempito terminó su relación con Lina Marulanda. Pero ¿hay una nueva luz? ¿Quién es? ¡Nada, nada de nombres! Yo amo a las mujeres, estoy abierto al amor, la que sea. Ahora hay más popularidad y por supuesto más asedio. Con tanta mujer bonita que se acerca y se insinúa, ¿cuál es el filtro que hay que poner ahí? Nada especial, tiene que ser una mujer que tenga lo suyo, que tenga un buen cuento, que sea inteligente, buena onda, que se solle, que tenga chispa y un buen rollo. Pero cómo no, el galancito de 'Padres e hijos'. Usted dijo, voy con toda, de Daniela Franco pa' arriba. (Risas). Ahora soy mucho más selectivo. Tuve una época en la que de alguna forma abusé de la popularidad porque era más pelao y salía con muchas niñas lindas. Antes solo pensaba en tener sexo y pedirles un taxi pa' su casa. Ahora prefiero escoger bien, sentirme cómodo, que duerma en mi casa, pasar un buen rato y desayunar una 'chimba' a la mañana siguiente. El buen parche para mí hoy es más importante que un simple polvo. (Tipo 4:28 de la madrugada recordé que dejamos tranquilas a las mujeres y pasamos a un rollo más pesado: 'El Cartel'.) En la serie 'El cartel' hay muerte, ambición y dinero fácil. Si usted protagonizara una de esas 'traquetadas', ¿qué haría? Celebraría mi cumpleaños en una finca. Traería a Depeche Mode, Seal, Robbie Williams, Madonna, Elton John. Nada de musiquitos de pop gringos. Solo realeza entraría en mi fiesta (risas). Y como últimamente les ha pasado a tantos, si le incautaran su computador, ¿estaría muerto de miedo?, ¿cuántas famosas temblarían? (Se ríe por más de dos minutos.) No tengo nada, solo foticos porno (risas). Lo que sí me delataría en absoluto sería el Facebook, ese sí sería un verdadero peligro. ¿Sapearía a alguien alguna vez? Soy absolutamente leal. Sólo sapearía a una mujer que este cachoneando a un man que me parezca un bacán. ¿Y a usted lo han pillado poniendo cachos? Jamás. Yo no me dejo pillar. ¿Los sapos y su historia hicieron que de nuevo se enamorara de la actuación? Amo la actuación, lo que no amo son las historias flojas. 'El cartel', como se contó y se realizó, no tiene precedentes. Al final de la tarde me confesó que sí: una que otra vez ha perdido el foco; los encargados de solucionar esos problemas fueron su familia y los amigos. A esta entrevista no tocó hacerle retoques. Así es Diego, un actor, un fotógrafo. Un hombre transparente que seguro seguirá disparando, hasta que el éxito sea su única condena. POR PAOLA OVALLE