Miedo y timidez eran los sentimientos que caracterizaban al actor, pero un giro en su vida le enseñó que expresar sus inseguridades ante el público era la salida de ese túnel del que quería escapar. Hoy, reírse de sí mismo es el acto que noche tras noche transmite a sus fanáticos haciéndoles saber que todos somos iguales.
Su primera presentación en público, hace más de una década, fue una tarea difícil. Sus manos temblaban y sentía que el tiempo no pasaba, que era eterno... Con la camisa empapada, los pelos de punta y un público hambriento de humor, se lanzó a la boca de los que hoy son sus fanáticos.
Un hombre de 40 años, actor en todas las facetas de su vida, asegura que reírse de sí mismo es la mejor cura para liberarse de las inseguridades y la terapia más sana para ganarle al estrés.
¿En qué momento inició su inquietud por el 'stand up comedy'?
Hace como cinco años, cuando tomé un taller para hacer comedia; en esa época el profesor era Gonzalo Valderrama, un cuentero muy conocido, y nos insistió mucho en que habláramos de lo que nos daba miedo. Con este proceso me di cuenta de que quería hablar de las cosas que generan timidez e inseguridad; de ahí nació el tema de '¿Quién pidió pollo?'
¿Cómo fue su primera presentación?
No me acuerdo de nada, estaba tan nervioso y con tanto miedo, que fue como uno de esos momentos de borrón, fue en cámara lenta, salí muerto del susto, temblando, no hice pausas interpretativas para dejar reír a la gente.
¿Qué decía el público?
Era muy agradable porque fuimos muchos los comediantes que tomamos el taller, entonces cada uno llevaba su bandada.
¿Y ha disminuido su inseguridad?
Ha cambiado drásticamente. El simple hecho de saber que a todos nos pasa lo mismo y cuando en las noches me subo a un escenario, cuento lo que me pasa y veo que la gente se ríe y se siente identificada, me hace dar cuenta de que todos somos iguales.
¿Qué se necesita para tener buen sentido del humor?
Lo fundamental es el drama, aunque se ha utilizado la comedia como una herramienta, es un escape que nos ayuda a trabajar esas cosas que nos producen tristeza o drama. Pero ya trabajando como humorista se necesitan mucha observación y disciplina constante, se debe estar escribiendo, pensando continuamente, es cuestión de tener confianza.
¿Qué es lo que más le gusta de su trabajo?
Hay mucha gente que a pesar de haberse reído y de sentirse identificada, me agradece porque su ánimo mejoró después de ver el show. Además, personajes importantes del medio humorístico como Luis Eduardo Arango, Jaime Santos y Janeth Waldman han hecho excelentes comentarios.
¿Qué dice su familia?
Están muy contentos; mi papá es un gran comediante y de él aprendí todo. Me dijo una vez: 'Trate muy bien a su hijo, porque sino cuando crezca va a escribir un stand up comedy y se va a burlar de usted'.
¿Y qué pasará con la televisión?
Últimamente he hecho algunos castings, pero ahora solo quiero dedicarme a un proyecto nuevo que venimos preparando con Julián Arango, con el que arrancamos hace como diez años a hacer teatro con humor en Colombia.
¿Qué proyectos vienen?
Estamos tanteando terreno con el DVD que lanzamos y está número uno en Tower Records; pero vienen varios proyectos, este año estoy dedicado 100 por ciento al teatro.
En Breve
Un libro: 'Sin plumas', de Woody Allen
Una película: 'Kill Bill II'
Qué lo hace feliz: la tranquilidad y el trabajo
Lo entristece: la envidia de la gente, el egoísmo, La codicia que ciega a veces a la gente que está cerca de uno y la pone en contra de lo que quiere.
En secreto...
¿Cómo conquista a una mujer?
Creo que uno no conquista a una mujer, la mujer se deja conquistar por uno, pero desde el principio la que siempre ha tomado la decisión ha sido ella. Uno trata de usar la herramienta que siempre lleva, en mi caso la lora, pero si ellas no quieren, nada que hacer.
¿Qué es lo que más le gusta de una mujer?
La creatividad, que sea divertida y que sea de lavar y planchar, que la pase rico en cualquier lugar.
¿Y su sex appeal?
El sentido del humor, no tomarse las cosas tan en serio. Eso de alguna manera a los seres humanos nos da gusto verlo porque de por sí tenemos muchos problemas y le ponemos mucha historia a todo; es cuestión de ser un poquito más ligero en ese sentido.
¿Una experiencia penosa que recuerde con alguna mujer?
Mejor, que no quisiera recordar... Una vez estábamos en una finca con muchas casitas alrededor de la piscina, en Melgar, y con unos amigos estábamos conquistándonos a unas niñas y mis amigos les dijeron que ya era hora de entrar al cuarto y entonces quedamos solo hombres y nos dio por dejar las pantalonetas de baño a un lado de la piscina, hicimos una carrera ida y vuelta, y cuando estábamos del otro lado aparecieron las niñas otra vez. Estábamos pegados al borde de la piscina y allí duramos por lo menos dos horas, mientras se iban.
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