Liliana Salazar se ha ganado un lugar importante dentro del periodismo deportivo. Si bien algunas mujeres habían incursionado en este campo, fue ella la primera cara femenina en generar recordación, después de aparecer frente a las pantallas de televisión presentando una sección deportiva, labor en la que se sigue desempeñando hasta hoy. ¿Cómo fue su encuentro con el mundo deportivo y a qué edad? ¿Casualidad, decisión propia? Toda la vida me han gustado los deportes. Tengo un hermano mayor, hincha del América, que siempre hablaba de fútbol y solo le daban permiso de ir a los partidos con la condición de llevarme. Fue una decisión mía. Cuando comencé a estudiar periodismo sabía que me quería desempeñar en un campo en el que yo, como mujer, pudiera marcar la diferencia. ¿Fue difícil ingresar a un mundo netamente masculino? La verdad yo hice todo un proceso. No empecé hablando de fútbol ni de ciclismo. Mis primeros retos fueron en gimnasia, polo y ecuestre. Trabajando a la par de los hombres se puede ganar un lugar y respeto. Una anécdota inolvidable... Durante la Copa América, de Paraguay, un comisario de campo me pidió que me saliera del terreno porque me estaba mirando al espejo. Lo hice porque al final del juego tenía que ir en directo y, por fortuna, mis colegas fueron solidarios y no me sacó. A ese comisario me lo he vuelto a encontrar en algunos partidos y siempre me pregunta por el espejito. Por su relación con los hombres, ¿los conoce mejor?, ¿los entiende o les teme más? Mi amigo José Fernando Neira (compañero de trabajo) me dice que soy uno más. Creo que hablamos el mismo idioma. ¿Cuál es el mejor regalo para un papá en su día? ¿Cómo lo piensa celebrar? Ya viene la eliminatoria. Por eso, la camisa de la Selección Colombia sería un lindo regalo, o una de Francia, Italia, Holanda, por la Eurocopa. Lo celebraré trabajando porque les tengo que contar qué pasa en el mundo del deporte ese día a los papás y a los papacitos. ¿Qué es lo más femenino y lo más masculino de Liliana? Femenino, todo, y más ahora que estamos con mi esposo (Isa Bendeck) en el trabajo de encargar bebé. Y masculino, antes pudo ser la pasión por el fútbol, pero ya nada, porque el fútbol también nos gusta a las mujeres.
Esta pereirana no solo se ha ganado el respeto y la credibilidad por su trayectoria en los medios de comunicación, sino por su frescura, carisma y don de gentes.
Trabajó en la sección deportiva del periódico EL TIEMPO cubriendo ciclismo; en 'Antena 2', de 'RCN Radio', y ya estando en 'RCN Televisión' no solo es la cara de los deportes los fines de semana y festivos, sino que ha estado en dos copas del mundo (Corea - Japón 2002 presentando para Univisión y Alemania 2006, para RCN). Además, realizó el cubrimiento de la Copa Libertadores de América, que ganó el Once Caldas.
Liliana es una de las personas que más conocen los secretos de nuestros deportistas. Sin duda, de no ser por su papel de esposa, una vida que envidiarían nuestros papás, papacitos y papás en potencia, amantes del fútbol y los deportes.
La que sabe, sabe...
Quién mejor que esta mujer para poner al 'banquillo' a los papitos a los que no tenemos acceso y que solo vemos a través de las pantallas, así sea para hacernos sufrir o malhumorar a nuestras parejas:
La boca más linda. Juan Guillermo Domínguez, del Deportivo Cali.
La sonrisa que más cautiva. Juan Carlos Ramírez, ex Santa Fe y ex Nacional.
El abdomen más trabajado. Roberto Polo, delantero de Equidad y de la Selección.
Los ojos más expresivos. Falcao García, del River Plate y de la Selección.
La mejor cola. Óscar Córdoba, portero del Deportivo Cali.
Las mejores piernas. Robinson Zapata, de la Selección.
Los bíceps que enamoran. Rubén Darío Bustos, de la Selección.
Los guayos más chic. Unos de color naranja que usa Jaír Benítez, del Deportivo Cali, que cuestan cerca de un millón de pesos.
POR CAROL ESPITIA
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