Tras 6 años de noviazgo, Patrizia Masoero anunció que dejaba 'todo' para ingresar en un convento. Sin saber a dónde había ido, Daniel Briatore recorrió el país durante un mes hasta que la encontró.
Cuando llegó al convento de Montecassino, localidad cercana a Nápoles (sur de Italia), a más de 700 kilómetros de su hogar, permaneció dos días frente a sus puertas para intentar convencerla a que volviese a su lado.
Contó con el apoyo de los vecinos de Montecassino, pero su esfuerzo fue en vano. No logró que la novicia se asomara o saliera para hablar con él.
Despechado, colocó una pancarta en la fachada del convento que decía: "No quería llevarte conmigo, sólo hablarte, porque te amo".
Tras este gesto, el joven abandonó Montecassino, no sin anunciar que estaba dispuesto a hacer "locuras con tal de recuperarla y volver a abrazarla".
La pancarta, en todo caso, difícilmente podría haber convencido a la joven de reconsiderar su decisión, ya que las monjas se han apresurado a retirarla y a dejar claro que Patrizia sigue firme en su voluntad de tomar los hábitos.
Efe
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