Foto: Jupiter
Los ilusionistas echan mano de frases e ilusiones ópticas, visuales y cognitivas, para realizar su espectáculo.
La revista Nature Reviews Neuroscience recogió los resultados de un estudio que analizó los procesos cognitivos y las ilusiones visuales que impiden al cerebro descubrir el engaño.
"Los magos son artistas de la atención y la consciencia. Manipulan estos procesos cognitivos de forma dramática, actuación tras actuación", explican los autores del trabajo, entre los que se encuentra la española Susana Martínez-Conde, directora del laboratorio de Neurociencia Visual del Instituto Neurológico Barrow (Estados Unidos).
Es cierto que los ilusionistas se valen de efectos especiales y artefactos mecánicos, pero también que echan mano de frases e ilusiones ópticas, visuales y cognitivas.
La investigación desentraña el mecanismo que subyace tras las fantasías visuales y las cognitivas.
Por ejemplo, esto ocurre con el truco mediante el cual el mago logra que una cuchara se doble. El movimiento usado por él distorsiona la imagen que la gente ve y hace que el cerebro caiga en la trampa.
"El lenguaje corporal y la posición de los ojos son fundamentales. Cuando 'hacen magia' su cuerpo siempre está relajado, lo que da la impresión de que no pasa nada, y entra en tensión cuando fingen que algo importante está ocurriendo", declara la experta española.
Además, los ruidos, las luces, los movimientos rápidos y hasta el humor son estímulos que no tienen otro objetivo que distraer al espectador.
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