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De desayuno, almuerzo y comida. Incluso de mediasnueves y onces, una mujer española (cuyo nombre se mantuvo en reserva) recibía sexo de postre, gracias a su entusiasta esposo.
Pero como dicen por ahí: "todo en exceso es malo". La señora, de 32 años de edad, se cansó. Decidió demandar a su marido por obligarla a mantener relaciones sexuales cinco veces al día, en muchas ocasiones en contra de su voluntad.
La (...)
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