Christian Byfield, el viajero que colecciona sonrisas por el mundo

Christian Byfield, el viajero que colecciona sonrisas por el mundo

Dejó una prometedora carrera y se fue a darle la vuelta al mundo. Inspira en sus redes sociales.

Christian Byfield, youtuber viajero

Cuando comenzó a utilizar las redes sociales para registrar sus viajes, las fotos de Christian se convirtieron rápidamente en un éxito, en especial en Instagram.

Foto:

Cortesía Christian Byfield

04 de junio 2017 , 12:00 a.m.

Hace tres años, Christian Byfield, exitoso ingeniero industrial de la Universidad de los Andes, decidió cambiar radicalmente su vida, la que, se suponía, tenía más que planeada. A sus 25 años, (hoy está cumpliendo 29) cuando trabajaba como consultor gerencial, en planeación estratégica frente a un computador y con la corbata ahorcándolo, un cazatalentos le ofreció un sueldo que cualquier ejecutivo joven no dejaría pasar: 12 millones de pesos mensuales por trabajar en una consultora.

La propuesta era tentadora, pero Christian dudó en aceptarla, porque quería cumplir su sueño de viajar.

Entonces decidió pedirles consejo a sus familiares y amigos, pero se encontró, de manera casi unánime, con la misma recomendación: “Cuide lo que tiene y no eche su vida por la borda”. Aún así, no lo dudó y siguió su instinto: compró un tiquete para darle la “vuelta al mundo”, pensando en recorrer, inicialmente, quince trayectos.

El pasaje lo compró con sus propias millas e invirtió en el viaje todos sus ahorros. Redujo su hogar a una maleta de 14 kilos y se marchó. Aprendió a comer barato, a cocinar, ‘echó dedo’ para transportarse y tuvo que bañarse hasta con toallitas húmedas cuando no tuvo agua para hacerlo. Y con Couchsurfing –la red social de viajeros que promueve hospedajes gratuitos en diferentes partes del mundo– se evitó el pago de alojamiento. Duró 754 días y en el recorrido completó un total de 63 países de todos los continentes.

Su viaje como mochilero empezó en Etiopía. En un comienzo siempre lo peor es el miedo –afirma– pero no solo el suyo, sino el de la gente que lo rodea. “Me dejé contagiar y me fui a Etiopía lleno de pánico, pensé que la había embarrado y que me tocaría regresar a pedir ‘cacao’, hasta que un día, viendo un volcán activo en el norte de este país vi cómo la lava salía con miniexplosiones y pensé: ¿Yo me estoy tirando mi vida? ¡No, lo que tengo que hacer es disfrutarla!”, cuenta.

La decisión de disfrutar la vida vino con la idea de compartir esas aventuras con otros y empezó su trayectoria como cronista de viajes. Aunque, en realidad, la idea de escribir se hizo más urgente cuando el dinero empezó a escasear. “Estaba en Nicaragua –recuerda– y en un formulario me preguntaron cuál era mi profesión y dije escritor, y bueno, sí, escribía pero para mis amigos, entonces decidí acercarme a la revista ‘Avianca’ para proponer mi trabajo y ahí empecé a narrar mis recorridos”.

“Muchos de mis seguidores eran extranjeros –agrega– y me convertí en embajador de ProColombia. Les gustó la manera como compartía mi vida de viajero, así que hicimos una serie llamada ‘Colombia Realismo Mágico por Christian Byfield’ para que la gente que me sigue en las redes se animara a venir y poder promover al país. Eso es algo que realmente me hacía feliz”.

Yo creo que si uno se gasta su plata en viajes, tiene mucho más felicidad que si la gastara en cosas materiales

Éxito en Instagram

Las fotos de Christian se convirtieron rápidamente en un éxito en Instagram (@byfieldtravel). Hoy tiene 102.000 seguidores en las redes sociales. Así que cuando los ‘likes’ aumentaron, varias marcas pusieron sus ojos sobre este viajero y se convirtió en la imagen de varias de ellas. Se hizo promotor de viajes para empresas como Geoturismo de NatGeo, fue protagonista de la ruta Presto (la marca de hamburguesas) e imagen de Latam, entre otras. Christian también ha sido embajador de Totto, Motorola y GoPro y actualmente es embajador de Parques Nacionales Naturales de Colombia.

Su trabajo es poner posts con las imágenes de las marcas en sus redes sociales. El pago varía según el número de ‘likes’ y seguidores que tenga, pero un post podría tener un costo aproximado de 350 dólares. Es decir, Byfield sí trabaja, pero a su forma y sin parar de viajar. Además, ya debutó también como conferencista y en sus charlas habla sobre la felicidad.

“La felicidad es un camino y no un destino, dicen por ahí. Yo creo que si uno se gasta su plata en viajes, tiene mucho más felicidad que si la gastara en cosas materiales”, asegura, Christian, quien puede dar buena cuenta de sus experiencias por el mundo.

Su idea de la felicidad lo llevó a convertirse en un ‘cazador de sonrisas’. Es fotógrafo empírico y lleva en eso un poco más de dos años, pero por el camino descubrió que sonreír despierta el mismo efecto en la persona que uno mira, así que decidió crear un proyecto llamado ‘Una colección de sonrisas alrededor del mundo’. En cada país que visita calcula qué porcentaje de gente le regresa el gesto. Su primera exposición se llamó: ‘Una colección de sonrisas del mundo’, en Bogotá, en 2016. Y actualmente está exponiendo en el hotel Santa Clara de Cartagena bajo el nombre: ‘Una colección de sonrisas de Colombia’. Esta misma irá para el evento Colombia-Francia 2017, en París.

La selva impenetrable de Bwindi

Es el lugar donde uno ve a los gorilas de espalda plateada. Se trata de una selva absolutamente mágica y virgen donde viven estos animales. Se pueden visitar por una hora y compartir con una familia de gorilas salvajes. El macho pesa unos 400 kilos y no hay que mirarlo a los ojos, porque se puede sentir amenazado, pero si eso llegara a pasar, lo que hay que hacer es ponerse una hoja de árbol en la boca, acurrucarse y mirar para abajo. Eso significa que uno es inferior a él y se calma.

“En Providencia aprendí a bucear”

Acá la gente es única y el buceo es increíble. Ir a ver el amanecer en el pico de Providencia es impresionante. La primera vez que fui tenía catorce años y ahí empecé a bucear; esta es una de mis grandes pasiones. Valoro mucho su riqueza emocional, se puede, por ejemplo, ver a los niños jugando en las palmas de manera espontánea. Entre las atracciones del archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina están el famoso hoyo soplador, la cueva de Morgan y los cayos.

Karijini, paisaje rocoso

Queda en el oeste australiano y está lleno de cascadas y ríos, todo el recorrido se hace caminando y lo rico es que no hay electricidad, ni agua. Hay canguros, cacatúas y formaciones rocosas muy rojas que hacen que uno se sienta como en otro planeta. Entre mis compañeros de viaje y yo hacíamos competencias para ver al menos 5 estrellas fugaces antes de dormir y lo lográbamos, porque el cielo siempre estaba muy despejado.

Iguazú, conexión natural

Me encantan las cataratas, creo que tienen una energía muy poderosa. Fui en una noche de luna llena y pude ver el arcoíris, pero con el reflejo de la misma luna y en esa cantidad de agua… ¡es un espectáculo! Este lugar me da paz, porque por ahí pasa el agua… la vida. Es el sitio para tener conexión con la naturaleza.

CLAUDIA MILENA GONZÁLEZ B.
Redacción Domingo

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