Un viaje por las comarcas de arrieros y colonos

Un viaje por las comarcas de arrieros y colonos

En un circuito se pueden conocer los principales destinos del Eje Cafetero.

Un viaje por las comarcas de arrieros y colonosUn viaje por las comarcas de arrieros y colonos
Recorre Colombia

Algunos de los campesinos de Salento lucen con orgullo la vestimenta típica de los arrieros paisas que colonizaron sus tierras. Foto: Claudia Rubio / EL TIEMPO

16 de diciembre 2017 , 12:23 a.m.

Taira. No sabíamos que existía un animal con ese nombre ni que, si teníamos suerte y, ante todo, si hacíamos silencio, lo podíamos ver. ¡Y lo vimos! Después de apreciar una gran variedad de aves, al otro lado del vidrio del observatorio apareció un animal parecido a la comadreja pero con la cara color café, las patas negras y la cola de ese mismo color y esponjada.

La taira es la ‘joya de la corona’ del Jardín Botánico del Quindío, ubicado en el municipio de Calarcá. Aunque solo se dejó ver por unos segundos, esa fugaz aparición pagó la entrada a este lugar, donde iniciamos la Ruta Cafetera, un recorrido que nos permitió disfrutar de paisajes espectaculares, hacer contacto directo con la naturaleza y conocer gente amable.

El recorrido es un circuito que se puede hacer con partida y llegada en un mismo punto. Lo comenzamos en Calarcá. En la primera parada en el Jardín, literalmente, los colibríes volaron a nuestro alrededor en busca de comida. Hay 13 especies de esta pequeña ave de pico largo.

Luego tomamos el sendero que nos condujo hacia el observatorio de aves, donde es posible ver 25 especies. Antes vimos parte de las 500 especies nativas de árboles y de la colección de palmas más grande del país, con el 83 por ciento de las 254 especies que existen.

La última estación en el jardín fue el mariposario, donde insectos de variados tamaños y colores se posaron sobre nuestros dedos. En este lugar hay 30 especies de mariposas y unos 700 individuos.

Con la secuencia de esos segundos inolvidables de la taira en la memoria dejamos el Jardín Botánico y emprendimos camino hacia Recuca.

De ida por la cultura cafetera

Situado en el corregimiento de Barcelona, de Calarcá, en Recuca (un parque temático que gira alrededor de los aspectos culturales del cultivo del café) nos recibieron con chaqueta, un café hecho con aguapanela. Luego nos vestimos con los atuendos típicos de los recolectores y chapoleras para recoger café. Aprendimos que solo se deben quitar de las ramas los granos de café color cereza (rojos) y se debe evitar que caigan al piso porque por eso se pueden propagar plagas como la broca. Luego aprendimos el proceso de la poscosecha del grano: despulpado, secado, trilla, tostión y la molienda.

La hora de almorzar fue en un restaurante con mesas larguísimas y manteles de colores. Comimos bitute en vajilla de esmalte. Es una modalidad de bandeja paisa: frijoles, que se sirven aparte; arroz, plátano maduro, huevo, chicharrón y carne molida. La sobremesa del que llaman el típico “plato montañero” es mazamorra paisa o bogadera, aguapanela con limón y canela.

Es hora de partir hacia Filandia en busca de los típicos canastos. En la llegada a este municipio quindiano está San José, el barrio de los artesanos que elaboran los canastos. En su taller encontramos a José Rodrigo Arias, quien hace 40 años se dedica a elaborar canastos con fibras naturales, como el cucharo y el chusco, que él mismo recolecta en las montañas que rodean el pueblo.

Este hombre de ojos verdes heredó este arte de sus padres, quienes a su vez lo aprendieron de sus padres y abuelos.

Atrás dejamos el barrio de los artesanos para llegar a la plaza principal de Filandia y disfrutar de un café, en uno de los tantos sitios ubicados en el marco del lugar. En la cafetería nos contaron que en Filandia se puede hacer ecoturismo. Nos recomendaron especialmente un recorrido por el distrito de conservación de suelos Barba-Bremen, en el que se puede conocer el cañón del río Barbas, ver cascadas de gran altura, monos aulladores y la pava caucana, una de las 199 especies de aves con las que cuenta el municipio.

El recorrido por la ruta cafetera va llegando a su fin. La última escala es el municipio de Salento y el valle del Cocora. La carretera hacia Salento, en buen estado y con curvas, primero es en descenso y luego, una subida constante.

Las casas del municipio Padre del Quindío (el primero en ser fundado, en 1842) fueron construidas en bahareque en la época de la colonización. El estilo arquitectónico, los colores de las fachadas, los balcones, también coloridos y adornados con flores, y esos portones grandes de sus casas hacen de Salento un lugar único.
En la calle principal, que conduce a un mirador, desde donde se puede apreciar el bello paisaje del valle del Cocora, las montañas de la cordillera Central y la zona amortiguadora del parque nacional natural de los Nevados, hay muchos almacenes de artesanías y restaurantes de comida típica del Eje Cafetero y platos internacionales, debido a la gran cantidad de turistas extranjeros, sobre todo europeos.

En horas de la noche viajamos hacia el valle del Cocora con el fin de amanecer en el lugar, que es la cuna del árbol nacional: la palma de cera del Quindío, que a su vez es el hábitat del loro orejiamarillo, ambos en peligro de extinción. El día abrió de un momento a otro y un cielo azul contrastó con las verdes montañas y las portentosas palmas, que alcanzan los 60 metros de altura y viven hasta los 200 años. Para cerrar con broche de oro la ruta disfrutamos de una típica trucha con plátano maduro y un inolvidable canelazo con licor. Llegó la hora de regresar a Armenia. Hay cansancio, pero también satisfacción y, sobre todo, ganas de volver a la tierra del café.

Datos de servicio

Temperatura
La temperatura en la Ruta Cafetera va de los 10 grados centígrados del Valle del Cocora a los 20 grados de Montenegro y Quimbaya.

Qué llevar
Para hacer esta ruta en la maleta debe haber ropa para tierra fría, como Salento y Valle del Cocora, y templada como Calarcá.

Peaje
Una de las particularidades de la Ruta Cafetera es que no tiene peajes. Solo si se va a Pereira y se regresa, se debe pagar uno.

Hoteles
Hallar un buen lugar para pasar la noche no es un problema en esta ruta. En la vía hay una buena oferta de alojamientos rurales.

Restaurantes
A todo lo largo de esta ruta hay restaurantes en los que se disfrutar de la comida típica del Eje Cafetero y platos nacionales.

Otros sitios para visitar

Parque del café
El Parque Nacional del Café, en el corregimiento de Pueblo Tapao, del municipio de Montenegro, resalta por sus atracciones mecánicas y temáticas relacionadas con la caficultura. El Show del Café es imperdible.

Panaca
En el municipio de Quimbaya está el Parque Nacional de la Cultura Agropecuaria (Panaca). Es el parque temático agropecuario más grande de Latinoamérica. Tiene diez estaciones, cinco shows y cerca de 4.500 animales.

Parque los arrieros
En el km 3 de la vía Quimbaya-Montenegro está el parque Los Arrieros, un lugar en el que los visitantes hacen una inmersión en la cultura, tan paisa, de la arriería. El Pueblito Cuyabro y la comida típica, algunos de sus atractivos.

Armenia
La capital del Quindío es pequeña (310.000 hab.) y agradable. Es punto de encuentro de la Ruta Cafetera. No se puede dejar de ir al Museo de Oro Quimbaya ni al parque de la Vida, ilu- minado en esta Navidad.

Circasia
Vale la pena desviarse un poco de la ruta para ir a Circasia y disfrutar de una buena taza de café en algunos de los cafés que rodean esta población ubicada a unos 15 minutos de Filandia. Es muy famoso su cementerio libre.

FERNANDO UMAÑA MEJÍA
Redacción Eje Cafetero

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