El ‘Glamping’, un hotel 5 estrellas bajo las estrellas

El ‘Glamping’, un hotel 5 estrellas bajo las estrellas

Busca atraer amantes de la naturaleza que no quieren renunciar a la comodidad de los hoteles.

Glamping en Suesca

En Suesca funciona Niddo, un hotel muy singular que abrió sus puertas en marzo del año pasado.

Foto:

Cortesía Niddo

09 de abril 2017 , 10:53 a.m.

Hasta hace un tiempo, la industria del turismo había ofrecido a los viajeros una especie de dilema: comodidad o naturaleza. Conseguir las dos en un solo destino era posible, pero se trataba de un privilegio reservado a gente como la supermodelo inglesa Kate Moss, que suele asistir al festival de Glastonbury y pernoctar en el exclusivo Camp Kerala, un lugar de acampada donde las tiendas tienen baño, camas con tendidos de lino y generosas dosis de champaña.

Eso empezó a cambiar en el último lustro con la consolidación de una tendencia conocida como ‘glamping’, expresión que nace de mezclar las palabras ‘glamorous’ y ‘camping’ y significa disfrutar al aire libre con las comodidades de un hotel.

“Surgió como una necesidad de los nuevos viajeros, que buscan experiencias únicas en entornos naturales y están un poco hartos de los alojamientos convencionales, pero que al mismo tiempo no están dispuestos a dejar de lado el confort”, le explicó a la agencia Efe el empresario de origen marroquí Talal Benjelloun, cofundador y director de operaciones de Glamping Hub, una de las dos plataformas de reservas que lideran este campo (la otra es Glamping.com).

Solo este sitio web, fundado hace tres años en Sevilla (España), ofrece más de 5.500 alojamientos en cerca de 100 países, incluidos 11 en cuatro regiones de Colombia. El precio promedio que maneja es de 275 euros la noche (unos 860.000 pesos), y el producto más costoso de su catálogo es una tienda para safaris en África, por la que se pagan 2.500 dólares la noche (más de siete millones de pesos), con mayordomo incluido.

Las opciones incluyen tipis (carpas de cuero como las que usaban los nativos norteamericanos), casas en los árboles, autocaravanas (casas motorizadas) y yurtas, esas tiendas circulares y techo en forma de cúpula que usan los nómadas de Mongolia.

Y los planes son tan variados que abarcan desde los megaconciertos al aire libre, que tanto le gustan a Kate Moss, hasta iglús de cristal para ver la aurora boreal en el norte de Finlandia, pasando por bodas ‘glamping’ y escapadas temáticas (por ejemplo, para los ‘fans’ de ‘Juego de tronos’).

Por supuesto, Colombia no es ajena a este fenómeno. De hecho, su potencial en este nicho de negocio es gigantesco, pues es uno de los países con mayor riqueza natural.

En Suesca, por ejemplo, funciona Niddo, un hotel muy singular que abrió sus puertas en marzo del año pasado. En principio, el plan que ofrece suena como cualquier otra acampada: pasar la noche en medio de un bosque de alisos, flanqueado por uno de los emblemáticos farallones del municipio cundinamarqués, famoso por atraer a los fanáticos de la escalada en roca.

Niddo

Niddo ofrece carpas con calefacción y camas 'queen' en medio de un bosque de alisios en Sueca, Cundinamarca.

Foto:

Niddo

Sin embargo, las diferencias con el ‘camping’ tradicional son muchas. En primer lugar, usted no tiene que montar la carpa, que está lista y esperándolo. Y las bolsas de dormir son reemplazadas por camas tamaño ‘queen’ con somier, colchón ortopédico, dos almohadas por persona y sabanas de 300 hilos.

Nada de noches en vela tiritando, fuegos que se apagan, linternas que no funcionan o riesgosas incursiones destinadas a encontrar el lugar menos incómodo para hacer sus necesidades. Aquí, todas las ‘bell tents’ (carpas con forma de campana) tienen piso de junco, calentador de ambiente y hervidor de agua para preparar café u otras infusiones. También, energía eléctrica permanente y un tipi anexo con inodoro tradicional, lavamanos y ducha de agua caliente.

Y olvídese de los pequeños cilindros de gas para calentar los fríjoles en lata que lleva en su morral (¿cuál morral?). La tarifa, que comienza en 210.000 pesos por persona la noche (sin IVA), incluye las tres comidas.

Niddo

También se encuentran deliciosas comidas.

Foto:

Niddo

“Con Laura (Romero) y Miguel (Torres) fundamos la agencia Awake Travel hace tres años. Con el tiempo nos dimos cuenta de que mucha gente quiere ir a sitios naturales maravillosos, como la sierra nevada del Cocuy y el parque Macuira, pero no quieren acampar. Entonces nos pusimos a investigar sobre nuevas formas de alojamiento y encontramos el concepto de ‘glamping’, que tiene mucho potencial y es fácil de montar. Conseguimos 110 millones de pesos del fondo gubernamental Emprender, compramos los equipos y conseguimos un terreno en concesión en Suesca, que es un municipio con una oferta muy completa en turismo de aventura”, cuenta David Londoño, experto en mercadeo y publicidad que unió fuerzas con ellos para abrir Niddo.

El resto es historia. Una historia que hoy tiene a Niddo con una ocupación promedio del 60 por ciento, y a Laura, Miguel, David y otros dos socios pensando en pasar de los 6 nidos actuales a 15, y soñando con nuevos alojamientos en los Llanos y la costa Caribe.

“La gente está encontrando a Colombia en el mapa, y ya hay buenas ideas de ‘glamping’. Creo que en el corto plazo habrá una explosión local de esta tendencia”, pronostica Londoño.

Otras opciones en Colombia

La empresa Niddo no está sola en el mercado local. En el desierto de la Tatacoa, el hotel Bethel ofrece la posibilidad de hospedarse en Bio Eggs, unos huevos de mimbre gigantes que abren su parte superior para que los huéspedes puedan apreciar el cielo estrellado, uno de los principales atractivos de este paraje del Huila. Los precios comienzan en $ 412.000 la noche por persona. En Guasca, Cundinamarca.

El Mønte Teepee Hostel ofrece hospedaje en un tipi (tienda de cuero con forma cónica) en medio de las montañas, por $ 200.000 la noche (por pareja), con el desayuno incluido. Cerca de allí, en Guatavita, es posible pasar la noche en uno de los cuatro domos con frente y techo transparentes que la firma Glamping Colombia instaló, hace unos meses, a orillas del embalse de Tominé. La noche cuesta
$ 250.000 por pareja. Cada domo tiene una cama de 2 x 2 m y baño independiente.


Para más opciones, tanto en Colombia como en el resto del mundo, puede consultar los buscadores GlampingHub.com y Glamping.com.

REDACCIÓN DOMINGOberbej@eltiempo.com

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