Un recorrido por la mágica selva de Guainía

Un recorrido por la mágica selva de Guainía

Son 7 planes de naturaleza y aventura. Sobresalen maravillas como los cerros de Mavecure.

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La laguna de la Bruja, un espejo de agua bordeado por la selva exuberante. Queda a diez minutos en lancha desde Inírida. Es el reino del silencio y de la belleza pura.

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Fotos: Andrés Hurtado García

30 de noviembre 2016 , 05:53 p.m.

El Guainía tiene un nombre hermoso y sugerente que significa ‘territorio de muchas aguas’.

Confieso que es uno de los departamentos que más quiero porque en su selva –sus comunidades indígenas, sus cerros, sus lagunas, sus ríos y raudales– he vivido y viviré momentos de íntima e intensa emoción telúrica. Invitado por la Secretaría de Turismo del Inírida viajé una vez más y visité siete destinos turísticos de primer orden que hoy quiero mostrarles a los colombianos.

Los cerros de Mavecure
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paisajes de guainia

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Representan la grandiosidad del paisaje. Constituyen el más conocido atractivo del departamento. Se encuentran a tres horas en lancha rápida, remontando el río Inírida desde Puerto Inírida. Son tres: El Pajarito, El Mono y Mavecure. A este último se puede subir fácilmente y desde sus 100 metros de altura se domina toda la selva circundante y la gran serpiente que es el río. Las comunidades de indígenas puinaves del Remanso y del Venado, asentadas en la base de los cerros, atienden al turista.

La laguna de la Bruja
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Los majestuosos cerros de Mavecure (arriba), el raudal del Caño Bocón y distintas lagunas hacen parte de la oferta de ecoturismo de esta región colombiana. Fotos: Andrés Hurtado García

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Representa la majestad del silencio. Se encuentra a solo 10 minutos en lancha desde Puerto Inírida. El turista –o mejor, el viajero– se siente sobrecogido por la belleza de la selva circundante cuando la canoa avanza al caer la tarde y se oyen los primeros trinos, aleteos y susurros de los animales que se despiertan para vivir su vida nocturna.

Caño Bocón

Representa el paraíso de la pesca. La lancha voladora abandona el río Inírida y se adentra por el Bocón, uno de sus afluentes principales. El largo viaje sumerge al viajero en dulce ensoñación por la belleza del río y de sus márgenes selváticas. Se llega a una hermosa cascada de unos 10 metros por la que tratan de trepar los peces. Los pescadores se aprovisionan de carnada con las decenas y decenas de pequeñas sardinas que saltan y quedan varadas en las rocas. La pesca es rápida y abundante: pavones, payaras, bagres, palometas, bocones, morocotos…

Laguna Viejita

Representa el misterio de la selva. Desde Puerto Inírida, la lancha baja el río y donde entrega sus aguas al Guaviare, remonta este. Dos horas más y se abandona el río para caminar 15 minutos por la selva hasta llegar a la laguna Viejita, donde una canoa espera a los viajeros y los lleva a las cabañas que Arturo Sánchez ha levantado para atenderlos.

(Le puede interesar: La odisea de llevar un carro hasta Guainía)

La comodidad es total. En una balsa flotante se da la vuelta completa a la laguna, que es otro paraíso para los pescadores. Desde la balsa se presencian épicos atardeceres que incendian la selva y las aguas. Una caminata de una hora interna a los viajeros en el misterio de la selva: insectos raros, hermosas arañas, grandes mariposas, ceibas gigantescas… y se llega a la Laguna Negra. La atención en las cabañas es magnífica.

Estrella fluvial del sur

Representa el milagro del agua. Media hora más abajo de Puerto Inírida, el río del mismo nombre, que avanza hacia el oriente, entrega sus aguas al Guaviare; se continúa una hora por este y se llega a unos de los amasijos más impresionantes de agua en el planeta. El Atabapo avanza desde el sur, marcando límite entre Colombia y Venezuela y sus aguas negras y brillantes luchan con las lechosas del Guaviare.

La diferencia del color de ambos ríos es bastante notoria a simple vista. Se impone el Guaviare que tuerce hacia el norte y dos kilómetros más abajo junta sus aguas con el poderoso Orinoco, el cuarto río en longitud del planeta, que viene de la serranía de Parima en la entraña de Venezuela.

Y engrosado con todos estos afluentes, el Orinoco sigue su marcha hacia el norte marcando el límite entre los dos países e imponiendo el color de sus aguas leonadas. Por ello y por sus muchos ríos y lagunas, este rincón de Colombia ha sido distinguido con el ‘diploma’ de Territorio Ramsar, título que se da a los lugares donde hay la mayor riqueza de agua en el mundo. En un viaje al Guainía, acercarse a Estrella fluvial del sur es visita obligada.

La flor del Inírida

Representa el alma vegetal del Guainía. Se trata de una flor endémica del departamento que crece en sabanas húmedas y cuyos pétalos son puntas rojas. La hay de invierno y de verano y una es más grande que la otra. Los guainianos la aman y la protegen y los viajeros la admiran. Se la puede observar en toda su magnificencia en las sabanas camino de Caño Bitina. Allí, la fundación que dirige Martha Elena Toledo las cultiva en su medio natural. En época de floración, la sabana se tiñe de rojo por la abundancia de flores.

Alto de Caño Mina

La joya del Guainía. La foto de esta cascada de 15 metros de aguas negro-rojo-amarillas es la portada de mi libro Colombia Secreta. Es necesario remontar durante dos días el río Inírida y salvar cinco raudales majestuosos, en los que se debe arrastrar la voladora por la orilla para evitar su enorme fuerza. Luego se abandona el río Inírida y se entra por el Caño Mina.

En su cascada he visto una maravilla que no he observado en ninguna parte del planeta: el arcoíris que se forma va descendiendo y desaparece en el lecho del río.

En el malecón de Puerto Inírida, ubicado frente al río, todos los días de verano se presencian mágicos atardeceres.

Si usted va…

La mejor época para viajar a esta región son los meses de diciembre, enero y febrero hasta Semana Santa, gracias al clima.

Satena viaja a Puerto Inírida desde Bogotá. www.satena.com
Si desean viajar al Guainía, consulten con la Secretaría de Turismo en el teléfono: 312 426 6495.
Para visitar la Laguna Viejita, llamar al celular: 310 777 8743.

Para Caño Bocón: 310 248 1518. Para los cerros de Mavecure: 319 294 5716. Para la Flor del Inírida: 310 334 5060.
Para dormir se recomienda el hotel Ecohotel Manaka, cerca del aeropuerto de Inírida, en medio de la frescura del bosque. http://ecohotelmanak0.wixsite.com/ecohotelmanaka

ANDRÉS HURTADO GARCÍA
Especial para Viajar

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